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miércoles, 5 de enero de 2011

PINTURA GÓTICA FLAMENCA: ROGER VAN DER WEYDEN (IV)

Retablo de Santa Columba” (1455, Alte Pinakothek, Munich). Se trata de una obra realizada en la etapa de mayor altura pictórica de Van der Weyden y lo hizo para el altar mayor de la Iglesia de Santa Columba en Colonia. Para ello se inspiró en otro gran retablo de la misma ciudad, el realizado por Stefan Lochner para la Catedral que representaba los Santos Patronos de Colonia. El retablo une tres escenas secuenciales del Nacimiento de Cristo: La Anunciación en el ala izquierda, la Adoración de los Magos en el Panel central y la Presentación en el Templo en el ala derecha. La Virgen aparece vestida de la misma manera en las tres representaciones, con el manto azul de gloria, pero a su alrededor dominan los tonos rojos, de pasión, dando a entender por lo que habría de pasar junto con su Hijo. El reverso del retablo aparece plano, sin pintura, solo con una capa protectora. El conjunto fue realizado por el autor con ayuda de los trabajadores de su taller, en aquella época su hijo Pieter ya debía trabajar con él, así como Hans Memling. De hecho encontramos figuras que no son propias de Van der Weyden, como la joven que aparece en segundo plano en la escena de la Presentación. También se aprecian estas diferencias en el rostro de San José, que aún siendo idéntico en los detalles, tiene trazos diferentes en la escena central y en el panel derecho, lo que muestra dos manos diferentes en su realización.


El ala izquierda muestra la Anunciación. El ángel Gabriel aparece frente a una puerta cerrada y de sus labios sale el saludo a María que aparece escrito sobre la tabla en latín. El conjunto es rico, con un suelo perfectamente enlosado, una cama con un magnífico dosel de brocado de oro, ventanas cubiertas por vidrieras de color... no asemeja una humilde morada, sino un gran palacio.




El Panel central, con el tema de la Adoración de los magos, es único en el repertorio de Van der Weyden, a pesar de ser un tema muy popular desde el siglo XII, especialmente en la Catedral de Colonia en donde se custodian las reliquias de los Magos de Oriente. Otra novedad de la pintura es la colocación de la Virgen como eje de la representación, lo que en Flandes no solía hacerse. María aparece ligeramente desplazada hacia la izquierda, pero su centralidad es clara. Muchas figuras aparecen copiadas de la obra de Lochner, y detalles como la Iglesia que aparece en el lateral derecho son representaciones reales de la arquitectura de Colonia, en este caso la Iglesia de San Gereón. A parte de estos detalles, la obra es completamente original, las escenas principales son las que atraen la atención del espectador, dejando el fondo como secundario. La perspectiva no parece tener demasiada importancia, y las figuras se amontonan en un mismo plano, aunque la estructura del establo permite un cierto estudio de la misma se trata más de un marco adecuado para la escena que representa. Esta falta de cuidado en la perspectiva lo podemos ver con claridad en la pequeña figura vestida de blanco que aparece entre el segundo y tercer Mago. Por tamaño y situación debería encontrarse en un plano más lejano, sin embargo parece pisar a las figuras en primer plano, a una de ellas le entrega un objeto que será el presente para el Niño. Lo cierto es que el autor pone mayor cuidado y detalle en las figuras de primer plano. En conjunto se trata de figuras muy desarrolladas a lo largo de la pintura de Van der Weyden, son motivos ya utilizados antes pero no los introduce de forma mecánica, sino que los adapta a la temática y al conjunto de la escena, y en el caso de este retablo las estiliza más y las hace más elegantes y delicadas en sus movimientos, pero ya no hay tanta carga psicológica. En conjunto esta representación de la Adoración de los Magos se convirtió en la pintura de referencia para los artistas posteriores, por lo general se decía de ella que era la única en representar los hechos de forma fidedigna. Detalle curioso es la parición de un crucifijo en el eje central, sobre las paredes de madera del establo, detalle anacrónico que nos indica el acto de redención que hará Cristo por nosotros. En el extremo izquierdo vemos al donante, de rodillas y rezando el rosario, separado del resto de la escena por un pequeño muro de piedra.


El ala derecha muestra la presentación en el Templo. Tal y como exigía la ley Mosaica los niños debían ser presentados en el Templo a Dios. Allí encuentran María y José a Simeón, un anciano sacerdote que esperaba la llegada del Mesías y que al ver a Jesús exclama: “Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar a tu siervo ir en paz” y sus palabras aparecen escritas en latín. También la anciana profetisa Ana reconoce a Cristo y aparece en la pintura junto a Simeón. Una sirviente tras María lleva las dos tórtolas para el sacrificio de la purificación, esta figura parece también inspirada por el retablo de Stefan Lochner. La escena se desarrolla en el interior de una iglesia románica que se identifica con San Gereón en Colonia, la misma cuyo exterior vemos en la tabla central.



Tríptico de la Redención” (1455-1459, Museo del Prado, Madrid). El Panel central nos muestra la Crucifixión de Cristo a cuyos pies se encuentran la Virgen María y San Juan Evangelista dentro de una Iglesia Gótica cuyo pórtico en forma de arco apuntado aparece decorado con escenas de la Pasión en las arquivoltas. Probablemente se trata de una representación del pórtico principal de la Iglesia de Santa Gúdula en Bruselas. La hoja izquierda representa el Juicio Final junto con los siete actos de Misericordia, seis en el arco gótico y el séptimo en las esquinas superiores izquierda y derecha. La hoja derecha muestra la expulsión de Adán y Eva del paraíso, en cuyo fondo aparece la escena de la tentación. El arco gótico que enmarca la escena muestra episodios del Génesis y en las esquinas superiores se representa a Dios y la Creación de Eva. El tímpano del Arco muestra al arcángel San Miguel.


Retrato de un hombre” (1455-1460, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). El hombre de mediana edad que aparece representado no ha sido identificado. Por el estilo del peinado podemos relacionarlo con el retrato de Francesco d’Este que se encuentra en el Metropolitan de Nueva York, lo que nos sugiere que se trata de retratos realizados en la misma época.




Retablo de San Juan” (1455-1460, Staatliche Museen, Berlín), realizado poco después del Retablo de Santa Columba, tiene un tamaño mucho más reducido, probablemente porque se trata de un retablo para capilla privada. Se identifica con un retablo realizado por Van der Weyden dedicado a San Juan Bautista y que fue entregado a la Iglesia de San Jaime en Brujas por el mercader Battista Agnelli, nativo de Pisa. El centro del retablo muestra a San Juan Bautista bautizando a Cristo en el Jordán, la hoja izquierda muestra a Zacarías escribiendo el nombre de Juan tras su nacimiento y en la derecha Salomé recibiendo la cabeza de Juan Bautista tras ser decapitado. Las tres escenas aparecen enmarcadas por arcos apuntados góticos como se de la entrada a una iglesia se tratara y ordenadas de forma cronológica; las arquivoltas muestran escenas relacionadas con los eventos representados, y las esculturas en las paredes muestran a los doce apóstoles siguiendo el modelo del Retablo de Miraflores aunque sin su profundidad. Las tres tablas son iguales, y están firmemente soldadas, por lo que se trata de un tríptico que no se puede doblar. El conjunto muestra algo que es propio de Van der Weyden y de Van Eyck, la conjunción de lo sagrado y lo profano, de manera que acercan al hombre del pueblo la narración evangélica. Para ello dan un carácter cotidiano a la representación, pero así como en la pintura de Van Eyck es más libre y luminosa, la de Van der Weyden se esfuerza en remarcar la separación entre lo santo y lo profano utilizando medios como el enmarcar las escenas en un centro sagrado. Frente a la profundidad del panel central que muestra el paisaje que limita la línea del río, las hojas laterales abren sus fondos a interiores, en forma de pasillos, con escenas subordinadas a la escena principal en primer plano y a la vez dirigidas hacia el panel central, como queriendo subrayar la importancia de éste.




En la hoja izquierda aparece Zacarías dando nombre a su hijo: Juan. Al fondo Santa Isabel permanece en la cama tras haber dado a luz a su hijo mientras que la Virgen María, que se diferencia del resto por el nimbo de santidad, ofrece a Zacarías su hijo recién nacido. El Evangelio nos narra las dudas de Zacarías cuando un ángel le anuncia el nacimiento de un hijo, momento en el que perdió el habla, esto aparece reflejado en las arquivoltas, por ello tiene que escribir el nombre que se pondrá a su hijo, momento en el que recupera el habla. Las miradas de María y Zacarías son profundas, dando a conocer la importancia de los acontecimientos.

El panel central muestra el Bautismo de Cristo. La escena principal está acompañada por figuras estilizadas pintadas en la moldura del arco que representan las Tentaciones de Cristo y a San Juan Bautista en oración. La figura central de Cristo es el eje de la representación, aparece con cierto hieratismo, y por su tamaño y la posición del bautista y del ángel que lo acompaña, se encuentra en un plano más profundo que éstos. El rostro del Señor, con la mirada baja y equilibrada y con el gesto de bendición en su mano derecha nos recuerda la manera en que es representado en los iconos. Las figuras laterales forman a su alrededor un marco que puede identificarse con la mandorla o almendra mística de los Cristos en Majestad románicos, las figuras están lo suficientemente separadas para no superponerse.



La hoja derecha muestra la decapitación de San Juan Bautista. El autor nos muestra una representación de la hermosa Salomé con cierto toque de lascivia, vestida siguiendo la moda palaciega francesa de su época que incluye el peinado, sin embargo su rostro se muestra serio y melancólico, no parece feliz con el regalo recibido por bailar ante el rey. Las dos figuras del primer plano se abren en sentido contrario del cuerpo y la cabeza del Bautista, como si fueran conscientes del delito cometido al ejecutarlo. Al fondo aparece la escena en la que Salomé entrega la bandeja con la cabeza del Bautista a su madre, Herodías, que aparece sentada en la mesa del banquete junto a Herodes. Van der Weyden estudia la perspectiva lineal utilizando un largo pasillo que separa las dos escenas. En él coloca figuras que disminuyen su tamaño conforme se alejan de la escena principal.




Retrato de Francesco d’Este” (1460, Metropolitan Museum of Art, Nueva York). Muestra al hijo ilegítimo del Duque de Ferrara, Leonello d’Este, que se trasladó a Bruselas para recibir entrenamiento militar y pasó el resto de su vida en Borgoña. Lleva un anillo y un martillo que bien pueden ser los trofeos de un torneo. La datación se basa en la edad del representado, unos 30 años, su mirada inexpresiva y el alargamiento de sus facciones subrayan su carácter aristocrático. Así el conjunto nos da una idea del estilo de Van der Weyden a la hora de hacer retratos, destacando el refinamiento aristocrático y el hieratismo de los aristócratas; así los gestos, el alargamiento de los dedos, la curva de la nariz, la mirada indiferente son medios para mostrar la nobleza. El reverso muestra su escudo de armas con el lince encapuchado.




Retrato de Carlos el Temerario” (1460, Staatliche Museen, Berlín). Fue realizado por sus colaboradores con toda seguridad. Aparece llevando el Toisón de Oro de cuya Orden que formó parte desde sus comienzos. La obra aparece reflejada en un inventario de los bienes de Margarita de Austria, pero en ellos se dice que el duque llevaba un manuscrito en su mano izquierda y la empuñadura de una espada en la derecha, por lo que se piensa que esta es una copia de taller de aquella.




Díptico de Philippe de Croy” (1460, Henry E. Huntington Library, San Marino y Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Amberes). Hoy este díptico está separado y se conserva en dos lugares diferentes. La imagen de la Madonna, al igual que la de Laurent Froimont, son de un estilo atípico en Van der Weyden, con un exagerado alargamiento de la figura y la frente excesivamente abombada. La mirada es lánguida y el uso de colores oscuros y ocres no es propio del autor, lo que hace pensar a algunos que es obra de otro pintor.




Philip de Croy era uno de los miembros de la Corte de Felipe el Bueno de Borgoña, era miembro de la nobleza y fue uno de los que recibió la orden del Toisón de Oro creada por Felipe el Bueno. En el momento de ser retratado debía tener unos 25 años, y Van der Weyden le representa como un hombre piadoso y refinado. Hay un convencimiento general de que se trata de la hoja derecha de un díptico que se completa con la Madonna anterior.




El reverso muestra el escudo de armas de Philippe de Croy y aparece también su nombre como “Señor de Sempy” , título que llevó entre 1452 y 1461, año en el que renunció a él. Por eso se sabe que el cuadro debió ser realizado entre esos años.


Díptico de Laurent Froimont” (1460, Musée des Beaux-Arts, Caen). Se trata de una Virgen de la leche realizada con un estilo muy del gusto flamenco, pero novedoso en Van del Weyden.

El fondo oscuro y el trazado suave del rostro del donante sugieren que pudo ser pintado por los colaboradores del artista, incluso después de su muerte, ya que hay expertos que lo datan en 1469.




El reverso muestra la imagen de San Lorenzo, el santo lleva el instrumento de su martirio: la parrilla. Lo cierto es que no hay seguridad de que el donante se llamara Laaurent Froimont, esto es simplemente deducción por el santo representado y el nombre “Froimont” que está escrito en el pergamino pintado a su izquierda.




Cristo en la Cruz con la Virgen y San Juan” (1460, Monasterio de El Escorial, Madrid). Se trata de una obra cuya originalidad está bien documentada, a diferencia de otras de esta época como la Piedad de la Haya. Se trata de una obra monumental de tres metros de altura y dos de ancho. Originalmente lo realizó para el Monasterio Cartujo de Scheut cerca de Bruselas, con los que tenía gran cercanía ya que su hijo mayor, Comeille, se había ordenado cartujo en 1448. Después de su muerte el Monasterio dedica misas anualmente por su descanso eterno. Cien años después el Monasterio vendió la pintura, probablemente a Felipe II rey de España, gran admirador de la pintura de Van der Weyden. Instaló la pintura en El Escorial dañándose seriamente en un incendio a finales del siglo XVIII. El pintor realiza la pintura con estilo escultórico, enmarcándola en un nicho de piedra roja. Las figuras de María y San Juan de blanco sugieren el hábito cartujo a quien se dedicó la obra. Es destacable la manera en que realiza los ropajes, con cortes muy geométricos que realzan el carácter escultórico de las figuras. La figura de la Virgen recuerda a la de la Magdalena en “El Descendimiento” del Prado, con la mirada baja que contrarresta con la mirada elevada de San Juan. En conjunto se subraya el dramatismo y dolor del momento.




Grupo de Hombres” (1460, Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas). Formaba parte de una tabla mayor, probablemente se trata del extremo derecho de la tabla. Es probable que sea obra de su taller más que del maestro.




PINTURA GÓTICA FLAMENCA: ROGER VAN DER WEYDEN (y V)

Díptico de la Crucifixión” (1460, Philadelphia Museum of Art, Filadelfia, USA). Se trata de un díptico muy relacionado con la Crucifixión de El Escorial, pero las figuras se representan de forma más escultórica.


Tríptico Sforza” (1460, Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas). Realizado para Alessandro Sforza (1409-1479), contó con la mano del maestro pero también con la de artistas muy influenciados por él. Muestra una Crucifixión, y Sforza aparece de rodillas con dos miembros de su familia sin identificar. Las hojas del tríptico muestran a San Bavón y a San Francisco en la izquierda y a Santa Catalina y Santa Bárbara en la derecha. Muestra una inusual división de escenas en las hojas: en la zona superior aparecen el nacimiento de Cristo y la figura de San Juan Bautista en un tamaño equivalente al de las figuras de los santos.



El reverso del tríptico muestra a San Jerónimo y San Jorge, lo hace en forma de nicho y con un marcado acercamiento al relieve. La figura de San Jorge sería elegida probablemente por Alessandro Sforza como uno de sus santos patronos ya que él era hombre de guerra.



Altar de Ambierle” (1460-1466, Iglesia de Ambierle). Cuando Van der Weyden murió en Bruselas el 18 de junio de 1464 era el pintor más reconocido en los Países Bajos e imitado por la mayoría de los pintores de la zona. Se ayudaba de asistentes perfectamente preparados por él que continuaron su trabajo con los encargos que le habían realizado en vida. Su hijo Peter se hizo cargo del taller tras su fallecimiento y adquirió un cierto nivel de prestigio que le permitió trabajar tras la muerte de su padre. Uno de estos encargos realizados antes de la muerte de su padre fueron las hojas laterales del Altar de Ambierle, en Francia, que se completó el mismo año de la muerte de Van der Weyden, pero no cabe duda de que la obra no salió completamente de sus manos. Fue donado por Michel de Chaugy, consejero de Felipe el Bueno a la iglesia de la ciudad. Muestra escenas de la pasión, y la familia del donante con sus santos patronos aparece en las alas laterales. En los anversos aparecen nichos con figuras de santos, inspirándose en el Retablo de Beaune.


Pietá” (1460-1480, Koninklijk Kabinet van Schilderijen, La Haya, Holanda). No hay seguridad en la autoría de Van der Weyden, ya que el conjunto de la composición no guarda la unidad propia del autor, por ello se piensa que pudo ser culminada por alguno de sus seguidores. Las figuras aparecen inconexas, lo que no es propio de Van der Weyden, tampoco lo es el colorido. La figura de la Magdalena que aparece a la izquierda como apartándose de la escena central no es propia del autor y está más relacionada con la que aparece en la Pietá del maestro del altar de San Bartolomé que hay en el Museo de Louvre. Aparece San Pedro a la derecha con las llaves, lo que nos indica que puede tratarse del patrono del donante, que es un obispo, el único obispo flamenco con el nombre de Pedro en esa época es Pierre de Ranchicourt, obispo de Arras, lo que nos indica que la obra fue realizada con posterioridad a 1463. Es probable que fuera realizado por el taller de Van der Weyden pero no fuera obra del maestro, algunas de las figuras de santos tienen mucha relación con las del Retablo Portinari de Hugo Van der Goes.



Retrato de Antonio de Borgoña” (1461, Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas, Bélgica). Antonio de Borgoña era el hijo ilegítimo de Felipe el Bueno y Jeanne de Prelle, y desarrollo labores militares y fue consejero de la Corte de Borgoña. Fue admitido en la Orden del Toisón de Oro en 1456 (hoy ligada a la corona de España) fundada por su padre, por ello aparece retratado con la cadena y el carnero, esto también nos indica la buena relación que mantenía con él. La cadena lleva los eslabones propios de la casa de Felipe el Bueno. El carnero hace referencia de Jasón, pero también a Gedeón, guerrero escogido por Dios en la Biblia. Se trata de personajes heroicos que servían de modelo en la época. Representar al caballero con una flecha es una tradición del lugar, es símbolo de nobleza y méritos reconocidos, pero también lo relaciona con su destreza en la caza. La datación de esta obra se facilita al saber en qué fecha fue admitido en la Orden del Toisón, pero también por el sombrero, que se puso de moda a partir de 1460. La imagen está claramente idealizada, al mismo tiempo mantiene la dignidad del personaje en su mirada serena pero firme, su expresión facial es neutra pero mantiene la mirada alta.


Retrato de una Mujer” (1464, National Gallery, Londres). Se trata del retrato de una mujer sencilla, por la vestimenta de lana que nos indica que se trata de alguien de menor rango social que otras personas retratadas por Van der Weyden. El estilo está muy relacionado con el retrato de Washington, pero su diseño está menos cuidado y su pincelada es más suelta. Su realización debió ser justo antes de la muerte del pintor. La mirada baja da a las mujeres retratadas por Van der Weyden un toque de humildad y castidad. En el reverso de esta obra representa a un Cristo coronado de espinas.


Piedad” (1464, National Gallery, Londres). La última de sus múltiples Pietás que debió ser terminada poco antes de su muerte o poco después por sus colaboradores, está considerada como una de las mejores obras de Van der Weyden. Se trata de una versión con la presencia de San Jerónimo, Santo Domingo y un donante y formaba parte de un pequeño altar portátil. El panel central muestra únicamente las imágenes de María y Jesucristo, a su izquierda aparecen el donante con su patrono San Jerónimo y a su derecha la imagen de Santo Domingo en lugar de San Juan y la Magdalena.


jueves, 10 de junio de 2010

PINTURA GÓTICA FLAMENCA: HANS MEMLING (I)

HANS MEMLING (hacia 1440 Seligenstadt-1494 Brujas)

Hans Memling nació en Selingenstadt, cerca de Frankfurt, Alemania hacia 1440. Se convirtió en ciudadano de Brujas, Flandes, actual Bélgica, en 1465 donde permaneció hasta su muerte en 1491. Entre 1455 y 1460 vivió en Bruselas donde se convirtió en discípulo de Roger Van der Weyden antes de trasladarse a Brujas. Se convertirá en pintor de gran popularidad y sus ingresos serán cuantiosos gracias a su obra. Se casó con Anna de Valkenaere que le dio tres hijos y que falleció en 1487. La mayoría de los clientes de Memling forman parte de la Iglesia, pero también encontramos burgueses y políticos.

Su obra aparece firmada en parte, pero su estilo es tan personal que es fácil la catalogación de sus obras, no así su datación ya que su estilo se mantuvo durante toda su vida, solo apreciándose un ligero alargamiento de las figuras con su madurez. Así sus Vírgenes se van haciendo con el tiempo más etéreas e introspectivas, recibiendo mucho de la manera italiana de representar y añadiendo motivos como los querubines y las guirnaldas que proceden de gustos italianos.

Experto en retratos, éstos también evolucionan de un fondo neutro a una decoración de paisajes. Su estilo es muy gótico, lleno de colorido y luz, y aunque no es un buen pintor de retratos psicológicos su maestría en el dibujo le hace eficaz y al gusto de la época. Gusta de la precisión y los detalles.

Artista enmarcado en la corriente del Gótico Flamenco, recibe influencias, a demás de su maestro Van der Weyden del que adopta un estilo elegante y aristocrático, de autores como Jan Van Eyck, de Dieric Bouts y de Hugo Van der Goes. Estas influencias se ven sobre todo en los detalles. Esta sobreabundancia de influencias ha sido la causa de que Memling no haya sido adecuadamente valorado hasta el siglo XX, a pesar de que en su época fue ampliamente reconocido. Tras su muerte el notario de Brujas lo describió como “El pintor más hábil de la Cristiandad”.

Al final de su vida y gracias a su éxito, cabe pensar que tuviera un nutrido taller y varios colaboradores que completaran sus obras.

Muchas de sus obras llegaron hasta Italia, ya que pintó para los embajadores de los Medici en Brujas, y allí causó buena impresión, influyendo en pintores como Il Perugino.

La Virgen y el niño” (¿?,Collection Rotschild, Paris). Una de las primeras obras de memling que probablemente representa el descanso en la huída a Egipto.
La Presentación en el Templo” (1463, National Gallery of Art, Washington). Las dos jóvenes que aparecen detrás de la Virgen son imágenes de miembros de la familia de los donantes, que muchos expertos creen que fueron realizadas por Roger Van der Weyden, maestro de Memling. Este tema lo encontraremos repetido en obras posteriores y siempre enmarcada en una iglesia gótica.



La Virgen y el Niño entronizados con dos ángeles músicos” (1465-1467, Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas City). Una de las primeras obras de Memling que ha ido revalorizándose con el tiempo, la influencia de Van der Weyden es clara.

Tríptico de Jan Crabbe” (1467-1470, Museo Civico, Vicenza). Encargado por Jan Crabbe, abad de la abadía de Ter Duinen en Koksijde para celebrar su decimoquinto aniversario como prelado. Las hojas muestran a su madre, Anna y a su hermano Willem con sus patronos. La tabla central representa la crucifixión, y a sus pies aparece el abad en posición orante con sus patronos San Juan Bautista y san Bernardo. Frente a ellos María, María Magdalena y San Juan Evangelista.



La Anunciación” (1467-1470, Groeninge Museum, Bruges). Se trata de unas tablas realizadas en grisalla lo que demuestra que se trata de los reversos de las hojas laterales del tríptico de la Crucifixión encargado por Jan Crabbe que analizamos anteriormente. Las figuras tienen mucho de la influencia de Van der Weyden, y sus rostros muestran color natural a diferencia del carácter escultórico del resto de la pintura.



Tríptico del Juicio Final” (1467.1471, Muzeum Narodowe, Gdansk, Polonia). Se trata de la obra de mayor tamaño y uno de los de más alta calidad plástica que realizó Memling. La representación es simétrica, y aprovecha el fondo continuo para dar unidad a las tres tablas en las que se parte de una equilibrada y placida representación de la recepción de los justos en el cielo en la tabla izquierda a la caótica y dinámica caída de los condenados al Infierno en la hoja derecha. Siendo una de sus primeras obras ya muestra gran maestría. Encargado por Angelo Tani, el jefe de la Banca Médici en Brujas para su capilla privada de la Abadía Fiesole de Florencia. El Tríptico muestra al banquero florentino con su esposa Caterina Tanagli, con la que acababa de casarse. Fue mandado a Italia por mar desde Londres, lugar en el que la pareja se instaló más tarde, cuando el barco que lo transportaba sufrió el ataque de un buque de guerra polaco que actuaba en nombre de la Liga Hanseática que se dedicaba a boicotear el tráfico europeo con Inglaterra, de allí fue trasladado a Gdansk, en Polonia, donde ha permanecido desde entonces. La obra está claramente inspirada en la obra de Van der Weyden, pero Memling dio mayor movilidad a las figuras, que son menos hieráticas y dio protagonismo al Arcángel San Miguel, patrono del donante y a quién se dedicaba la capilla de Fiesole. Memling trata de no acentuar tanto la distancia entre el Cielo y la Tierra, lo divino y lo humano, como hace Van der Weyden; aunque el tamaño de las figuras divinas es mucho mayor que el de las figuras humanas, remarcando así la jerarquización. Las figuras de las tablas laterales forman una guirnalda que enmarca la figura central de Cristo. Aunque Memling no es un experto en el estudio del espacio, si gusta de hacer escorzos y forzar las figuras para su estudio, y en esta obra queda claro, por lo general, y aquí no es excepción, mayor gusto muestra en el estudio de la luz y el color.


La Tabla central muestra en la parte superior a Cristo presidiendo la corte celestial y representado como Juez del Universo. Debajo de Él, el Arcángel San Miguel con alas terminadas en plumas de pavo real porta una enorme balanza y una pica, vestido con coraza militar. La imagen de Cristo es una copia de la que realizó Van der Weyden, al igual que la disposición de los apóstoles, María y San Juan Bautista, lo que nos lleva a pensar que con seguridad conocía el retablo del “Juicio Final” de Van der Weyden del Musée de l'Hôtel Dieu, Beaune, Francia.



Cristo aparecen en Majestad sentado sobre una orla con los colores del Arco Iris, frontalmente, con sus pies descansando en una gran bola de oro, de su cabeza salen el lirio de la misericordia que coincide con la mano que bendice y la espada ardiente de la justicia que coincide con la mano dirigida hacia abajo. Porta el manto de la Pasión y muestra las llagas de su martirio. Toda la escena celestial se encuentra dentro de una gran nube que enlaza con la tabla de la izquierda y de la derecha. Debajo los 4 ángeles que tocan la trompeta que aparecen en el Apocalipsis y sobre las nubes otros cuatro ángeles muestran los instrumentos de la Pasión. Toda la escena central se envuelve en un manto de oscuridad, es la hora del Juicio y el paisaje simula el Valle de Josafat en el que, según los autores Apócrifos como Honorio de Autún y Jaime de la Vorágine, será el lugar donde se produzca.

A la izquierda del Ángel se extiende una llanura verde mientras que los coloridos se hacen más pardos a la derecha que son frutos de la esterilidad. Alrededor de Miguel se abren las tumbas y los muertos resucitan para el juicio.


Hoja izquierda: Recepción de los salvos en el cielo, entre ellos sitúa Memling el retrato de Tommaso Portinari, representante de la Banca Medici en Brujas y uno de los clientes del pintor, pero su rostro es un añadido posterior, probablemente hacia 1781. San Pedro, en mayor tamaño que el resto, recibe a las almas salvas que llegan desnudas y van siendo vestidas por los ángeles, muchos de ellos son retratos de gentes conocidas por el autor. La procesión la encabezan el Papa, cardenales y obispos. Aparecen hombres de color tanto entre los salvos como entre los condenados. El gran pórtico de acceso al cielo envuelve formas góticas y torres románicas, es la Nueva Jerusalén o Jerusalén Celestial. Entre los relieves, el que corona, es la creación de Eva en el Gablete, enlazando el inicio y el fin de la historia de la humanidad.



Hoja derecha: Muestra mucha más gente entre los condenados que entre los salvos, pero no hay personalización entre ellos, lo que indica que no incluyó aquí a nadie conocido. Los diablos, de piel negruzca y con armas e instrumentos de tortura ardiendo, lanzan y empujan a los condenados al infierno, representada como un gran volcán.

Exterior de las hojas: muestra en grisalla las figuras de la Virgen y el Niño a la izquierda y de San Miguel combatiendo con los demonios a la derecha y en posición orante delante de ellas el donante, Angelo di Jacopo Tani y su esposa, Caterina di Francesco Tanagli, respectivamente, cuyos escudos de armas aparecen en la base de las estatuas en orden inverso.


Retrato de una anciana” (1468-1470, Museum of Fine Arts, Houston, Texas)

Tommaso Portinari y su esposa” (1470, Metropolitan Museum of Art, New York). El trabajo de Memling era especialmente apreciado por la comunidad italiana de Brujas. Tommaso Portinari era el representante de la banca Medici en Brujas, procedía por tanto de Florencia, estaba casado con María Baroncelli el año en que se realizó el retrato, él tenía 38 años y ella a penas 14. Probablemente se tratara de un Tríptico. Portinari también encargó a Hugo Van der Goes la realización del Retablo Portinari que se encuentra en la Galleria Ufizzi de Florencia, lo que indica su amor por el arte Flamenco.


Tríptico de la Adoración de los Reyes” (1470, Museo del Prado, Madrid). Memling debió empezar a trabajar en este Tríptico justo después de terminar las tablas del matrimonio Portinari. Se trata de un encargo del abad Jan Crabbe. La influencia principal que recibió el autor en su realización es de Van der Weyden. El tríptico representa la Natividad, la Adoración de los Magos y la Presentación en el Templo con una composición exacta a la que encontraremos en el “Tríptico Jan Forein” de 1479 que se encuentra en Brujas.


El panel central muestra la Adoración de los Magos, realizada en el exterior del mismo establo que aparece en la hoja izquierda, tiene gran colorido en los mantos, gran luminosidad y ya diferencia a Baltasar representándolo como hombre de color siguiendo la nueva tradición flamenca.



La tabla izquierda muestra la Natividad, con la figura central de María que en adoración observa a su hijo que está tumbado sobre su manto en el suelo. La hoja derecha muestra la Presentación en el Templo ubicándola en una iglesia románica flamenca y con vestimentas de la época de Memling. Ver Tríptico de Jan Forein.

Escenas de la Pasión de Cristo” (1470-1471, Galleria Sabauda, Turín, Italia). Esta obra sigue un estilo característico de Memling, como la que se encuentra en Munich “Adviento y Triunfo de Cristo”, enlaza en un mismo cuadro diferentes escenas, en este caso de la pasión de Cristo. Lo hace dentro del marco arquitectónico de Jerusalén, representada aquí como una ciudad medieval del norte de Europa, rodeada de altas murallas y de estructura circular. El punto de vista es alto, ya que las escenas se distribuyen por toda la ciudad y el campo que la rodea, y narra la Pasión de izquierda a derecha. Hay unidad en la perspectiva, que es lineal, en el espacio y en la luz que parte de la derecha y que ilumina el muro derecho de la ciudad dejando en la penumbra el resto.

Se inicia la narración con la entrada en Jerusalén y termina con la aparición de Cristo en Galilea, pero omite la Ascensión del Señor. Los donantes han sido identificados como Tommaso Portinari, un banquero florentino que vivía en Brujas, y su esposa Maria Baroncelli y aparecen en las esquinas inferiores de la pintura.

En la obra encontramos paralelamente estas escenas de la Pasión de Cristo:
1. Entrada en Jerusalén (lado izquierdo)
2. Cristo expulse a los mercaderes del Templo (lado izquierdo)
3. Judas con los sacerdotes (lado izquierdo) 4. La Última Cena (lado izquierdo) Representa el momento en el que Cristo anuncia quién le traicionará.



5. Oración en el Huerto (lado izquierdo)
6. Arresto de Cristo (lado izquierdo) Judas besa a Cristo y Pedro corta la oreja de Malco. Un pavo real observa la escena, es el símbolo de la Redención y el nacer de nuevo.
7. Negaciones de Pedro (lado izquierdo) El gallo aparece en una ventana en el muro y a su lado dos nichos que contienen las imágenes de Adán y Eva, símbolo de la caída.8. Cristo ante Pilatos (centro) Pilate, entado en un trono interroga a Cristo mientras su esposa toca su hombro y le dice que sea cauto. Un joven sirviente lleva el cuenco de agua con el que luego lavará sus manos. En el portico aparece una escultura del rey Salomón, en contraste con la injusticia cometida por Pilatos.


9. Flagelación (centro)
10. Segundo interrogatorio de Pilatos (lado derecho)
11. Coronación de espinas (centro)
12. Ecce Homo (centro) Pilatos, con su esposa entre las sombras, muestra a Cristo a la multitud que con gestos le condena. 13. Construcción de la Cruz (centro) Mientras se produce la flagelación dos trabajadores construyen la Cruz.



14. Cristo llevando la Cruz a cuestas (lado derecho) Una larga procesión sale por la puerta de la ciudad. San Juan, María y dos santas mujeres acompañan a Cristo, que cae de rodillas y mira al espectador. Le preceden los dos ladrones.
15. Cristo Clavado en la Cruz (lado derecho) Reconocemos a Pilatos y sus acólitos. 16. Crucifixión (en el centro arriba) A la izquierda de la Cruz aparece Longinos, el ciego al que devolvió la vista y a la derecha el centurión converso. Bajo esta escena aparece Herondes y su cortejo bajando la montaña a caballo. Junto a ellos un mono, símbolo del Diablo


17. Descendimiento (lado derecho)
18. Entierro (lado derecho)
19. Cristo en el Limbo (lado derecho)
20. Resurrección (lado derecho)
21. Noli me tangere (lado derecho)
22. Camino de Emaús (lado derecho) 23. Cristo se aparece en el mar de Galilea (Lado derecho)




La Natividad” (1470-1472, Museum für Angewandte Kunst, Cologne). Esta pintura debió pertenecer a un tríptico con las imágenes de los donantes en las hojas laterales, hoy desaparecidas; está muy deteriorado. Las imágenes encajan con el estilo redondeado de Memling en su primera época pareciéndose mucho a la Natividad del retablo del Museo del Prado. La influencia de Van der Weyden es evidente, pero el marco es mucho más naturalista y realista. Para su composición se basó en las visiones de Santa Brígida de Suecia, por ello san José lleva una vela iluminada, aparece una columna que la santa cuenta que vio María durante el parto y que simboliza la flagelación. La escena se enmarca en un cuadro arquitectónico que trasciende el campo de visión de la tabla.


Retrato de Gilles Joye” (1472, Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown, EEUU). Se trata de uno de los primeros retratos datados y que sirvió para datar el resto en función de la evolución estilística del artista, especialmente a la hora de realizar las manos. En el reverso tiene el nombre del personaje y su escudo de armas aparece en el marco que es el original, se trata de un clérigo y músico que llegó a Brujas a mediados de la década de 1450 y que tenía 47 años cuando se realizó este retrato. La pintura fue encargada durante un periodo de enfermedad con la finalidad de colocarlo en su capilla mortuoria en la Iglesia de san Donato, por ello se descarta que perteneciera a un díptico. El rostro destaca especialmente junto con sus manos en un cuadro en el que dominan los tonos oscuros.


Vírgen y el Niño con San Antonio Abad y donante” (1472, National Gallery of Canada, Ottawa). Es una de las pinturas datadas por Memling y se puede observar en las paredes de la habitación junto al palio.


Joven en oración” (1475, National Gallery, London), se trata de la hoja izquierda de un díptico o tríptico devocional. El joven porta una cruz con perlas que aparece también en otros retratos de Memling, podría tratarse de la cruz de una fraternidad o de un objeto religioso que se puso de moda.


Retrato de anciano” (1470-1475, Staatliche Museen, Berlin), compañero del retrato siguiente no parece que formaran parte de un tríptico devocional ya que las figuras no aparecen orantes.


Retrato de Anciana” (1470-1475, Musée du Louvre, Paris) compañero del retrato anterior. Muestra con sobriedad su maestría como retratista, fijándose más en el rostro que en los detalles del fondo.


Retablo de San Juan” (1474, Memlingmuseum, Sint-Janshospitaal, Brujas). Los dos retablos siguientes muestran el mismo tema: los desposorios místicos de Santa Catalina de Alejandría y están acompañados de las imágenes de los dos Santos Juanes, el Bautista y el Evangelista, que son, Junto con María y el Niño, y santa Bárbara los auténticos protagonistas de este retablo. Es junto con el Juicio Final de Gdansk y la Pasión de Lübeck la tabla más grande pintada por Memling. Concretamente éste fue pintado para el altar mayor de la capilla del Hospicio de San Juan de Brujas. Una inscripción nos informa de la fecha de ejecución y del autor, es la única obra junto con el Tríptico de Jan Foreins que aparece firmada.

El panel central representa la Sacra Conversación, en la que un grupo de santos rodea la imagen de la Virgen y el Niño que a su vez están flanqueados por los dos Juanes. A su alrededor y asomando entre las columnas de la estructura arquitectónica que les cobija, aparecen episodios de la vida y martirio de los dos santos Juanes (San Juan Bautista predicando en el desierto, arresto del Bautista, la exhumación y quema de los restos de San Juan Bautista por Juliano en Apóstata y su cabeza enterrada aparte, San Juan Evangelista en la olla de aceite, bautismo del converso Crato por el Evangelista, embarque a la isla de Patmos), así como en los capiteles de las columnas (anuncio a Zacarías, nacimiento del Bautista, San Juan Evangelista resucita a Drusiana y el Evangelista bebiendo el cáliz envenenado). La disposición de los cuatro santos, dos de pie: san Juan Bautista y San Juan Evangelista, y dos sentadas: Santa Catalina de Alejandría y Santa Bárbara, alrededor de la Virgen y el Niño, como formando un tetramorfos es original y novedosa. La Virgen aparece entronizada y coronada, asistida por dos ángeles. Santa catalina aparece con los símbolos de su martirio. La espada y la rueca y recibiendo el anillo de esposa de manos del Niño Cristo que en su otra mano sujeta la manzana símbolo de la caída para la cual Él trae la redención. Santa Bárbara tiene a su lado la alta torre de piedra en cuya ventana asoma la Sagrada Forma en un cilindro de cristal montada sobre una luna creciente. Las dos santas eran protectoras de los enfermos e invocadas ante la adversidad. Al mismo tiempo son imagen de la vida ascética y la vida contemplativa propia de las comunidades monásticas del hospicio. Pero la simbología eucarística no se limita a Santa Bárbara como uno de sus atributos, san Juan Bautista tiene a su lado la representación del Cordero de Dios y San Juan Evangelista porta el cáliz con veneno que él bendijo convirtiéndolo en Sangre de Cristo y que pudo beber sin peligro. María, que lee el libro sagrado y porta sobre sus rodillas al niño simboliza el altar del sacrificio, lo que añade un nuevo toque eucarístico al conjunto. Todo el conjunto se ubica en una construcción arquitectónica que parece la cabecera de una iglesia y que está claramente influenciada por el estilo de Jan Van Eyck, y el autor hace un intento de estudio de espacio y perspectiva que no llega a ser del todo perfecto.


La hoja izquierda muestra la decapitación de San Juan Bautista que parece inspirada en el mismo tema representado por Van der Weyden en su Retablo de San Juan, aunque Memling trata de dar mayor realismo. En ella vemos a los dos apóstoles seguidores del Bautista: San Juan Evangelista y San Andrés, presenciando la ejecución a lo lejos. Junto a esta escena principal aparecen las escenas de San Juan Bautista respondiendo las preguntas de Levitas y sacerdotes, el Bautismo de Cristo y el Agnus Dei, san Juan llevado a prisión y el baile de Salomé.


La hoja derecha muestra a San Juan Evangelista en la Isla de Patmos, lo que también es novedoso ya que despliega en una única escena la narración apocalíptica en su conjunto. Como novedad Memling introduce la imagen de María tal y como aparece en el Apocalipsis. San Juan aparece sentado con el libro en sus rodillas y contempla las visiones que escribió en él mientras que hace el ademán de seguir escribiendo. En la parte superior izquierda la visión del Cielo, con Dios sentado en el trono y el Cordero, rodeado de los ancianos -que con instrumentos entonan el Nuevo Cántico- y del Tetramorfos, todo envuelto en un gran arco iris. Dios sostiene un libro con siete sellos que también sostiene el Cordero entre sus patas. Los cuatro jinetes aparecen sobre pequeñas islas, las estrellas caen y el sol se apaga en la parte superior izquierda y encima y a cada lado los ángeles tocan la trompeta y se inician una serie de catástrofes en la Tierra. En el cielo la imagen de la Virgen acosada por el dragón, y san Miguel matando al dragón a su derecha.


Su realización fue encargada por Jacob de Ceuninc, Antheunis Seghers, Agnes Casembrood, Clara van Hulsen, que fueron personalidades importantes de las órdenes masculina y femenina que atendían el Hospicio y que aparecen representadas en el reverso de las hojas en postura de adoración y acompañados por sus santos patronos: Santiago el Mayor, San Antonio el Grande, santa Inés y santa Clara, todos con sus símbolos