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jueves, 5 de noviembre de 2009

ARQUITECTURA GÓTICA ESPAÑOLA S. XV: JUAN Y SIMÓN DE COLONIA

JUAN DE COLONIA (Colonia, hacia 1410-Burgos 1481), arquitecto alemán que introdujo el Gótico Flamígero en la Península Ibérica.

Trabaja principalmente en Burgos, donde realiza el cimborrio original de la Catedral de Burgos, que se caería en 1539, siendo el actual de Juan de Vallejo.

También realiza en la catedral las agujas exteriores, muy altas y estilizadas.



También realiza en la Catedral de Burgos "La Capilla de la Visitación" (1440).


SIMÓN DE COLONIA (Burgos, hacia 1450-1511), hijo de Juan de Colonia.

"Capilla de los Condestables" o "Capilla de la Purificación de la Virgen" en la Catedral de Burgos (1482-1498). Obra heredada de su padre Juan de Colonia tras la muerte de éste, se considera obra totalmente de Simón de Colonia.



Edificada sobre la capilla central de la girola, sustituye a la primitiva capilla gótica dedicada a San Pedro. La nueva gran capilla fue encargada por los Condestables de Castilla Pedro Fernández de Velasco y Mencía de Mendoza y Figueroa para servir de panteón familiar. Se trata de una capilla funeraria de planta centralizada rectangular que situa dos frontales de altar lateralmente simulando un transepto, inspirada en las capillas funerarias de la Catedral de Toledo (capillas de Gil de Albornoz y don Álvaro de Luna).



Cubierta por una gran bóveda de plementería calada de influencia islámica: dos estrellas de ocho puntas giradas, que descansan sobre estilizados nervios entrecruzados, de las cuales la interior está totalmente calada con tracería flamígera para permitir que la luz cenital inunde el recinto.



El cimborrio exterior se realizó en el siglo XVI siguiendo los planos de Simón de Colonia.


"Cartuja de Miraflores" (Burgos, 1454-1484). Encargo heredado de su padre Juan de Colonia.


La realizó en estrecha colaboración con Gil de Siloé que realizó la decoración escultórica.



Planta centralizada cubierta con bóveda estrellada, con capillas laterales, y rematada por un ábside poligonal.


"Iglesia de San Pablo" (1445-1500) Valladolid, de la orden dominica. Realizado por Simón de Colonia, Francisco de Mora y Juan de Nantes, algunos añaden también el nombre de Juan Guas a su construcción.



Tiene gran influencia toledana y burgalesa, sigue los modelos del Gótico Isabelino.



Planta de centralizada con proliferación de capillas laterales entre los contrafuertes. El crucero aparece muy marcado en planta y alzado. Las cubiertas son de bóvedas de ojiva.


La fachada (1486), de Simón de Colonia, sigue el modelo de "fachada retablo" enmarcada por dos torres de trazado posterior, con una parte alta distribuida en calles y cuerpos que enmarcan un gran rosetón gótico y que remata en un gran frontón triangular con el escudo de los Reyes Católicos. La parte baja se compone por un gran arco carpanel ligeramente abovedado que enmarca un arco conopial. En la zona entre los arcos se representa la escena de "La Coronación de la Virgen", que aparece rodeada por motivos heráldicos, entre ellos el escudo del Duque de Lerma, valido del rey Felipe III. la escultura es básicamente gótica, pero la realización de la fachada se prolongó hasta finales del siglo XVI, por lo que tiene muchos motivos renacentistas.



"Colegio de San Gregorio" Valladolid (1488-1496). Realizado por Simón de Colonia la arquitectura y el taller de Gil de Siloé la escultura y al igual que en el caso de San Pablo, muchos creen que también participó Juan Guas.


Su fachada muestra gran originalidad, al igual que el caso de San Pablo se trata de una "fachada retablo" y da paso al llamado "Patio de los Estudios". Aparece cuajada de esculturas de estilo gótico barroco que se disponen en calles y cuerpos al igual que en los retablos.



Los motivos son heráldicos, imágenes de pajes y símbolos evangélicos, mezclando lo religioso y lo profano. Los laterales del pórtico muestran las figuras de hombres con garrotes y escudos; su interpretación es diversa, se puede tratar de la costumbre cortesana de disfrazar a los pajes con ocasión de fiestas, o bien representar la imagen mítica del «hombre natural», que contrastan con las esculturas de caballeros, vestidos con armaduras y portando lanzas y escudos, y que encarnan la Virtud.


La parte central muestra el río del conocimiento del que nace el Árbol de la vida o de la ciencia que lleva al hombre al Paraíso.



También aparece el escudo de los Reyes Católicos.

El acceso es por un doble arco conopial que a su vez cobija un arco de medio punto rebajado, de ellos cuelgan caireles. El tímpano se decora con una escena única con la dedicación del edificio por parte de Alonso de Burgos (impulsor de la edificación y confesor de los Reyes Católicos) a San Gregorio Magno, el papa que encumbró el estudio de las ciencias y las letras por parte de la Iglesia, en presencia de San Pablo y Santo Domingo.


Actualmente contiene el Museo Nacional de Escultura.

domingo, 4 de octubre de 2009

ESCULTURA GÓTICA ESPAÑOLA S. XV: GIL DE SILOÉ

Gil de Siloé o Gil de Amberes (Amberes, Flandes? - Burgos 1501), arquitecto y escultor gótico representante del Estilo Isabelino, que es mezcla del Gótico Flamígero y el estilo Mudejar.

Trabaja fundamentalmente en Burgos, aunque no falta quien le atribuye trabajos en Valladolid, como la "Fachada del Colegio de San Gregorio" y la "Fachada de la Iglesia de San Pablo", aunque estas obras están más bien relacionadas con su hijo Diego de Siloé.


Realiza retablos y sobre todo sepulcros, trabajo por el que será más conocido. Destaca toda su obra realizada para la "Cartuja de Miraflores".


Trabaja tánto la madera como el alabastro.


Conocido por su detallismo a veces sobrecargado que asemeja la obra de un orfebre. Es un artista original y debió contar con un gran taller y colaboradores para realizar tan magna obra. Su especialidad quizá no sea la expresividad en los rostros representados, pero sí lo hace con gran naturalismo.


"Santiago el Mayor", (Metropolitan Museum, NY; 1489–1493). Alabastro, oro y pintura.


"San Judas" (Museum of Fine Arts, Boston) Alabastro. Figura de pequeño tamaño que parece compañera de otras dos guardadas en el mismo museo: "San Juan Evangelista" y "San Bartolomé". Probablemente formaran junto con la del Metropolitan un conjunto de imágenes de los apóstoles de las que se han perdido otras 8.


"La Resurrección de Cristo" (1490, Hispanic Society Museum, Nueva York) Madera Policromada. Ahora atribuida a Gil de Siloé por el estilo parecido al del retablo de la Cartuja de Miraflores. Probablemente formara parte de un retablo mayor ya perdido. Muestra tres escenas en una: Las tres Marías en la tumba de Cristo a la izquierda, a la derecha Cristo en el camino a Emaús y en el frente la resurrección del Señor. La forma de realizar la escena tiene mucho en común con la que aparece el en "Retablo de la Capilla de Santa Ana" de la catedral de Burgos, que analizaremos más adelante.


"Tumba del Infante Don Alfonso" (Cartuja de Miraflores) representa al hijo del rey Juan II e Isabel de Portugal, fallecido prematuramente. Realiza un magistral tratamiento del alabastro en los detalles de la tela que recubre el reclinatorio y el libro de oraciones, esculpidos con gran realismo. El arcosolium que es un arco conopial enmarcando a otro carpanel aparece sobrecarcado de decoración


"Tumba de Juan de Castilla e Isabel de Portugal" (Cartuja de Miraflores). Dedicada a los padres de Isabel La Católica. Se trata de un sepulcro exento que muestra las figuras sedentes de los reyes, que aparecen dormidos sobre un gran lecho en forma de estrella. Cada uno vuelve la cabeza hacia el exterior, como dándose la espalda, sin relacionarse entre ellos. A pesar de aparecer dormidos, los rostros muestran naturalidad y serenidad. De nuevo Siloé recarga la decoración en los paños del lecho, las joyas, los vestidos y las figuras alegóricas que rodean el sepulcro realizadas con gran minuciosidad.


"Retablo de la Cartuja de Miraflores" encargo de Isabel la Católica. La policromía de las figuras corrió a cargo de Diego de la Cruz, que utilizó parte del oro traido de América por Cristobal Colón tras su segundo viaje.

No hay en él la típica compartimentación en calles, parece más bien seguir el modelo de un rosario que rodea la escena central.



El conjunto muestra el símbolo de la Eucaristía, cuyo centro está formado por un gran círculo que imita los rosetones góticos. El sobrecargamiento es general, y las figuras muestran ya una expresividad propia del renacimiento.
La siguiente fotografía del detalle está al revés:

El tema principal del retablo es el ciclo de la Pasión, cuya culminación es el enorme crucifijo que ocupa el círculo central del retablo. A su alrededor se distribuyen otras escenas evangélicas relativas al tema y a pesar del recargamiento ornamental el conjunto nos muestra equilibrio.

"Tumba de Juan de Padilla" (Museo Provincial de Burgos). Muestra la imagen orante del personaje, con el paje detras, decoración de ángeles y el escudo de armas familiar, en el muro en relieve aparece una representación de "La deposición de Cristo". El arcosolium lleva decoración de tracería y figurillas, se trata de un arco conopial alrededor del cual también hay decoración de ventanales góticos. Originalmente se iba a colocar en el Monasterio de Fresdelval (Burgos).




"Retablo de la Capilla de Santa Ana" (Catedral de Burgos, entre 1486 y 1492) con la colaboración del pintor Diego de la Cruz, quien se encargó de la policromía, dedicada a la genealogía de la Virgen a partir del personaje bíblico Jessé.


El retablo se organiza a manera de tapiz desplegado en un banco o predela y un cuerpo principal de tres registros verticales bien definidos, donde se disponen doseles y pináculos calados que cobijan las figuras, todo ello sobre un fondo en azul celeste y estrellado.


En el centro del banco, bajo un doselete corrido, aparece la escena de la Resurrección de Cristo con las Marías y San Juan, flanqueada en los espacios intermedios por San Pedro y San Pablo; en los extremos, los Cuatro Evangelistas, dos a cada lado.


Varias escenas se superponen en las calles laterales: el obispo Acuña, ricamente ataviado con unas galas eclesiásticas en las que Siloé dio rienda suelta a su virtuosismo detallista, junto con sus familiares y canónigos; la aparición de Cristo a San Eustaquio; el Nacimiento de la Virgen; la Presentación de la Virgen; los Desposorios de la Virgen y San José; y San Joaquín con el ángel.


En la calle central se desarrolla lo más importante del programa iconográfico: en la parte inferior está Jessé, dormido, de cuyo pecho sale el árbol que representa la genealogía de la Virgen: los brotes laterales fructifican en las figuras de los reyes de Judá, que envuelven la escena central del abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada, de la cual emergen unas ramas que culminan en la parte superior en la imagen sedente de María con el Niño. Escoltan a la Virgen y el Niño dos figuras femeninas alegoría del Antiguo y el Nuevo Testamento, aunque también han sido interpretadas como la Sinagoga y la Iglesia, al llevar una los ojos cubiertos por un velo y portar sus manos las Tablas de la Ley y un cetro roto, y la otra con los ojos desvelados, coronada y con un cetro íntegro.


Un Calvario exento remata el retablo en el ático, con el sol y la luna fijados en el cielo abovedado.