sábado 30 de enero de 2010

PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL DUOCCENTO: CIMABUE

CIMABUE, Cenni di Pepo (Giovanni) Cimabue (Florencia, 1240?-1302?) Pintor florentino de tradición bizantina que se considera el padre de la pintura gótica italiana e inspirador de las corrientes trecentistas. Fue maestro de Duccio y de Giotto que a su vez fundaron las dos escuelas principales del Gótico Trecentista, por lo tanto podemos considerarlo como primer inspirador del Renacimiento. Dante, contemporáneo suyo, lo considera como uno de los más grandes, solo superado por Giotto.

Lo irónico de todo esto es que sólo el mosaico de San Juan que se encuentra en la Catedral de Pisa puede atribuirse con seguridad a éste pintor, el resto es de atribución dudosa. De ser ciertas las atribuciones se podría considerar como el mayor pintor del Duoccento e inspirador de las dos grandes corrientes del Treccento. Pero muchas de sus obras son atribuidas por los expertos a la mano de pintores romanos como Cavallini y Torriti por su gran naturalismo, de menor consideración que Cimabue, pero de los que debió recibir cierta influencia durante el tiempo que estuvo en Roma, en 1272.

Su estilo es el propio de la pintura Gótico Bizantina, pero añade aspectos propios que la irán diferenciando, como un ligero interés por el estudio del espacio, el volumen y el movimiento. Pinta temple sobre tabla, frescos y mosaicos.
Crucifijo (1268-1271, San Domenico, Arezzo) Su atribución a Cimabue data del siglo XX como resultado de diversas investigaciones. Lo que parece seguro es que la imagen superior en la que aparece un Cristo bendiciendo es de otro pintor. En los extremos de los brazos de la cruz, como es tradicional en los crucifijos bizantinos y trecentistas, aparecen las imágenes de la Virgen María y San Juan. La figura de Cristo parece retorcerse en la Cruz, lo que Cimabue representa curvando exageradamente el cuerpo.

Frescos de la Basílica Alta de Asís, (1280-1283) Los frescos atribuidos a Cimabue se encuentran al fondo del transepto izquierdo de la Basílica y en el presbiterio. Se consideran la cumbre de la pintura al fresco del Gótico previo a Giotto. Muestra tanto decoración geométrica como figurada.




Al fondo del transepto encontramos la escena de la Crucifixión rodeada de representaciones del Apocalipsis. La luneta superior a ésta representación nos muestra la imagen de Cristo en Gloria. Los ángeles que aparecen en el interior del arco se encuentran en mejor estado que el resto de las representaciones y muestran el gusto por el color que caracterizaba al maestro, aunque muchos lo atribuyen a la mano de Duccio. A la derecha de la Crucifixión aparece la Visión del Trono del Apocalipsis y el Libro de los Siete Sellos, en ínfimas condiciones.





En el ábside encontramos la historia de la Virgen María en muy malas condiciones, y el la zona media del transepto las imágenes de los cuatro evangelistas con sus símbolos.


Beso de Judas, tradicionalmente atribuido a Cavallini, hoy muchos autores lo consideran salido de la mano de Cimabue o al menos inspirado por él. Se encuentra también en el transepto izquierdo de la Basílica.

Frescos de la Basílica Baja de Asís: Madonna entronizada con el Niño, san Francisco y cuatro ángeles, se encuentra en el transepto derecho de la Basílica Baja de Asís. Es una de las atribuciones más complicadas de Cimabue así como su datación, sobre todo por el estado en que quedó tras las restauraciones del siglo XIX. Generalmente se considera que fue realizado con posterioridad a los frescos de Cimabue en la Basílica Alta.



Maestà” (1285-1286, Galleria degli Uffici, Florencia) Originalmente decoró el altar de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Florencia. Sigue los modelos del Arte Bizantino y medieval de realizar a la Virgen entronizada con el Niño y rodeada de ángeles. En realidad las imágenes de la Virgen en Majestad la muestran como Reina del Paraíso. En la parte baja las figuras de cuatro personajes de la Biblia que simbolizan la fundación del Reino de Cristo: Los profetas Jeremías e Isaías bajo los arcos laterales, Abraham y el Rey David bajo el trono. Esta Madonna muestra las mismas características que la del Louvre, así como es clara su influencia en la Madonna Rucellai de Duccio. A pesar de tener una gran carga de influencia bizantina, Cimabue ya inicia el camino de tratar de estudiar el espacio, lo que hace superponiendo las figuras y jugando con las formas cóncavas de la base trono.


Crucifijo (1287-1288, Museo de la Opera del Duomo, Florencia) Sigue las mismas características que el que ya vimos, con el cuerpo de Cristo exageradamente curvado. Sufrió una destrucción parcial en la riada de 1966.
Madonna entronizada con ángeles” (1290, Museo de Louvre, parís) Vasari sitúa esta pintura en la Iglesia de San Francesco de Pisa. Fue trasladada a Francia en 1811, durante la invasion napoleónica. Restaurada a mediados del siglo XX mostró las malas condiciones en las que se encontraba, teniendo que reconstruir las figuras centrales. A raíz de ésta restauración algunos autores la atribuyeron a Duccio.

Mosaico: San Juan Evangelista” (1301-1302, Catedral de Pisa) Es la obra que con seguridad puede atribuirse a Cimabue y forma parte de una Crucifixión que se terminó mucho después de la muerte del autor, en 1321 y que se debió a otra mano.




Madonna entronizada con el Niño, San Francisco, Santo Domingo y dos ángeles” (fecha desconocida, Galleria degli Uffici, Florencia) su atribución a Cimabue es incierta.




Madonna entronizada con el Niño y dos ángeles” (datación desconocida, Santa Maria dei Servi, Bologna). La atribución a Cimabue es dudosa. Se encuentra en muy mal estado.



lunes 4 de enero de 2010

PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL TRECCENTO: IL DUCCIO

DUCCIO DI BUONINSEGNA (1255?-1319? Siena, Italia), pintor sienés al que se considera inspirador de la Escuela de Siena que fue impulsada por su pupilo Simone Martini. Tiene una clara influencia del Gótico Bizantino y sigue los modelos de Cimabue que era su maestro y al que se considera el iniciador de la pintura italiana gótica independiente del Arte Bizantino. Duccio tiene también influencia de escultores como Giovanni y Nicola Pisano.

Era un personaje políticamente conflictivo, por lo que sufrió numerosas multas y acusaciones políticas (se negaba a jurar fidelidad a los dirigentes políticos y a hacer el servicio militar) y otras de carácter religioso, como la acusación de brujería. Pero éste caracter rebelde, que le supuso pagar numerosas multas, no impidió que se le encargaran gran cantidad de obras por parte tanto de los poderes públicos como de la Iglesia.

No es tan naturalista como Giotto, aún tiene mucho de los modelos hieráticos y frontales del bizantino, pero ya utiliza formas sinuosas, curvas y contracurvas que influirán mucho en Simone Martini, al tiempo que carga sus figuras de humanidad.

Pero su obra destaca por su magnífica elaboración, utilizando aún mucho el pan de oro que contrasta con el colorido llamativo y sutil, y sobre todo el uso de contornos sinuosos y elegantes que caracterizaron más tarde a la escuela de Siena a lo largo de casi dos siglos. Los nimbos que coronan a sus santos son de gran tamaño y de intenso dorado, en ocasiones los hace desaparecer para que no tapen las imágenes de segundo plano.

Es uno de los autores que más "arrepentimientos" tiene en la realización de sus obras y no consigue disimular del todo los cambios realizados en sus obras.

Los estudios que realiza del espacio son inexactos, ya que no suele guardar las proporciones y muchas veces utiliza la perspectiva inversa, aunque la mayoría de las veces ésta no existe.

Su especialidad son las Madonnas con el Niño, que realiza con gran ternura.
Utiliza el temple sobre tabla, aunque también realizará vidrieras.
"Madonna de Castelfiorentino" (1280, Iglesia de San Lorenzo y San Hipólito, Castelfiorentino) Realizada junto a su maestro Cimabue. La colaboración entre maestro y discípulo se extendió hasta 1284. también se aprecia en otras numerosas obras de Cimabue, especialmente en la Basílica de Asís, vemos la mano de Duccio especialmente en las terminaciones y colorido de los ropajes.

"Maestà" (1280, Iglesia de los Santos Siervos, Bolonia) pintada junto con su maestro Cimabue.




"Madonna con el Niño" (1280, Pinacoteca Nacional de Siena) Realizada junto al Maestro de Badia de Isola. Aún hay muchas reminiscencias bizantinas.



"Madonna de Crevole" (1283-1284, Museo de la Opera del Duomo, Siena) Uno de los primeros trabajos en solitario de Duccio junto con la Madonna de Buonconvento. En este caso podemos observar gran influencia de la plástica fracesa que llenará la pintura de Duccio como la estilización y delicada realización de los ángeles, el estudio de las transparencias y el gesto del Niño.




"La Madonna Rucellai" (1285, Galleria Uffizi, Florencia), atribuida por Vasari a Cimabue, es obra de Duccio según se desprende de un estudio de principios del siglo XX y una de las más valoradas. Probablemente la pintó en Siena, lugar en el que residió entre 1285 y 1899. Su nombre deriva de la Capilla Rucellai en Santa María Novella para la que fue realizada. Tiene muchas similitudes con la “Maestà” de Cimabue. Hace referencia a los Dominicos para los que debió ser realizada.




Duccio ya introduce novedades como la curva sinuosa de los mantos, el brillo del color. Sitúa a la Virgen sobre un trono gótico muy influenciado por el Arte del Norte de Europa. En la parte alta del marco se muestra la imagen de Cristo en un medallón, a su derecha doce figuras de Profetas y Patriarcas de los que destacan Juan el Bautista junto a la imagen de Cristo, el rey David coronado y portando los Salmos y un joven Daniel portando un escrito. A la izquierda los apóstoles, a los que se vuelve Cristo Niño para darles su bendición. La parte baja muestra los santos de mayor devoción por parte de los dominicos: San Agustín, Catalina de Alejandría, Zenobio y Pedro Mártir.


Seis ángeles sustentan el trono, tres a cada lado y dirigen sus miradas a María con devoción.




"Madonna de Gualino" (1285, Galleria Sabauda, Bolonia) Es una de las primeras que realiza Duccio en solitario y ya aparecen los aspectos diferenciadores como las líneas de contorno sinuosas y el colorido.


"Vidriera" (1288, Catedral de Siena) Encargada por la Comuna de Siena fue realizada para cubrir una de las ventanas del muro del ábside la Catedral de Siena, no se conoce el nombre del maestro vidriero pero se sabe con seguridad que los dibujos fueron realizados por Duccio. Divide la vidriera en nueve tramos cinco de los cuales forman una cruz central. En vertical presenta escenas de la vida de la Virgen: La Coronación, la Asunción y el Entierro. En el tramo horizontal muestra a los santos patronos San Bartolomé (que más tarde sería sustituido por San Víctor como patrono de la ciudad), San Ansano, San Crescencio y San Sabino. Los cuatro ventanales de las esquinas muestran a los cuatro Evangelistas con sus nombres y símbolos. De arriba abajo y de izquierda a derecha: San Juan, San Mateo, San Lucas y San Marcos. La influencia de Cimabue es clara, pero ya Duccio empieza a estudiar el volumen, los espacios y el color que le dan su carácter propio.




"Maestà" (1388-1300, Kunstmuseum, Berna) Es una de las que presenta a Madre e Hijo con un gesto de mayor ternura, tomado de la iconografía bizantina (Virgen Glicofilusa). El trono y el tapiz trasero sufrieron numerosos “arrepentimientos” por parte del autor.




"La Madonna de Buonconvento" (1295-1305, Museo d'Arte Sacra della Val d'Arbia, Buonconvento) Es una de las primeras tablas consideradas completamente de Duccio. Sigue la tradición bizantina de su maestro: la estilización de las manos, la forma de pintar la curva de la nariz, la túnica roja bajo el manto y las líneas luminosas que decoran el manto oscuro. Pero Duccio introduce novedades en la manera de representar el rostro, más naturalista y luminosa, jugando con luces y sombras.




"Madonna de los Franciscanos" (1300, Pinacoteca Nacional de Siena) Probablemente formaría parte de un díptico o un tríptico dedicado a la devoción privada o de una pequeña agrupación monástica franciscana de frailes menores. Sigue el modelo de las Madonnas de la Misericordia que acogen a los fieles bajo su manto y a los que bendice el Niño. A pesar de su pobre estado, podemos observar la influencia de Cimabue, su maestro, pero el uso del color, las distribuciones del espacio y las curvas de los mantos, así como la forzada postura del Niño son propias de Duccio.



"Madonna con el niño y seis ángeles" (1300-1305, Galería Nacional de Umbría, Perugia) Realizado para el Monasterio de Santo Domingo de Perugia donde formaba parte de un Políptico. Es una de las Madonnas en las que el Duccio plasma mejor el naturalismo y la ternura. El Niño mira a su Madre y agarra su manto, mientras que la mirada de María se dirige al espectador. La carga de simbolismo la tiene el dedo índice de la Madre que señala los pies de su Hijo como alusión a la Pasión.





"Tríptico de Londres" (1300, National Gallery, Londres) Altar portátil de tres hojas, en los laterales aparecen respectivamente Santo Domingo y Santa Inés (a la que durante muchos años se identificó con Santa Áurea) con el símbolo de su martirio. La escena central muestra a la Virgen con el Niño con cuatro ángeles. La parte superior muestra a Patriarcas y Profetas, de izquierda a derecha: Daniel, Moisés, Isaías, David justo en el centro, Abraham, Jacob y Jeremías. No hay duda de la atribución de la obra.



"Políptico de Siena" (1305, Pinacoteca Nacional de Siena) o Políptico 28. Se considera que la Madonna de este Políptico es completamente suya, no así el resto de las figuras que se atribuyen a colaboradores.




"Tríptico de Windsor" (1305-1308, Royal Collection, Windsor) Sigue el modelo de los trípticos realizados para las devociones privadas en la Italia de principios del siglo XVI, para hacerlos más fáciles de trasladar las hojas laterales se cierran sobre el panel central, es por ello que se suelen decorar también los reversos de las hojas laterales. Éste tríptico es comparable al de Londres, al del Museo de Bellas Artes de Boston, al de la Pinacoteca de Siena o al del Museo Fogg de Cambridge, Massachussets, todos ellos atribuidos a Duccio. La obra en conjunto no fue realizada completamente por Duccio, sus colaboradores también participaron, pero si se considera el panel central como realizado completamente por él. Las representaciones de la parte baja de las hojas laterales tienen mucha participación de sus asistentes en los detalles, pero la realización de las figuras es de Duccio. A la izquierda podemos ver en la parte superior una Anunciación, y debajo la imagen de la Virgen entronizada. En el centro la imagen de la Crucifixión con María y San Juan; y a la derecha vemos a San Francisco recibiendo los estigmas y debajo la Virgen y Cristo entronizados. Todo ello nos lleva a pensar que, en origen, éste Tríptico se realizó para los Franciscanos.


"La Maestá" (Museo de la Opera del Duomo, Siena, 1308-1311 y algunos paneles del banco en otros museos extranjeros). Aparece decorado en anverso y reverso, ya que debía colocarse en la zona de la girola de la Catedral y por lo tanto sería visto por ambos lados. Está considerada como la pintura sobre tabla más importante de Italia, y ejercerá una gran influencia sobre Simone Martini que repite el tema y en los hermanos Lorenzetti. El retablo se situó en el altar de la Catedral de Siena desde 1505, pero en el siglo XVIII fue desmembrado, separando el banco del resto del políptico con lo que también se perdió el diseño original.


El frontal muestra la imagen central de la Madonna y el niño con santos y ángeles, rodeada de escenas de la vida de la Virgen y la infancia de Cristo junto con imágenes de santos; el reverso está dedicado a la Pasión y Resurrección de Cristo en veintiséis escenas. las imágenes frontales secundarias son de menor tamaño, ya que se pretende que los ojos del espectador se dirijan principalmente a la imagen de la Virgen con el Niño. La parte posterior con representaciones un poco más grandes estaría pensada con finalidad adoctrinadora, siendo vista por la gente que pasara por detrás de la girola. es por ello que en el frontal hay una mayor dedicación a la figura, su volumen y su expresividad, mientras que el reverso tiene un carácter más narrativo y con mucha herencia bizantina.



La imagen de maría aparece en gran tamaño, jerarquizando el conjunto como es propio en el Arte Gótico, el niño aparece mirando al espectador, no tiene como en otros casos gesto de bendecir. Aparece como la Reina del Cielo y de Siena junto con los santos patronos de la ciudad. En la base del trono aparece el nombre de Duccio como autor del retablo. Las figuras aparecen distribuidas alrededor de la imagen central y principal de María y el Niño de forma ordenada y simétrica.



Destaca en la realización una mayor preocupación por el volumen por parte del Duccio, el colorido es variado y llamativo. Los fondos y los cielos suele dejarlos en pan de oro para no distraer la atención del espectador respecto a las escenas centrales con lo que anula la sensación de espacio. Los nimbos de santidad son grandes y realizados en pan de oro, muchas veces los elimina para no tapar las imágenes de segundo plano.



De izquierda a derecha aparecen junto con el coro de ángeles: santa Catalina de Alejandría, San Pablo, San Juan Evangelista en el lado izquierdo, San Juan Bautista, San Pedro y Santa Inés en el lado derecho portando todos los símbolos de su martirio. En primer término y de rodillas aparecen los santos patronos de la ciudad de izquierda a derecha: San Ansano, San Sabino en el lado izquierdo, San Crescencio y San Víctor en el lado derecho. Los nombres de todos ellos, excepto los de San Pedro y San Pablo aparecen a los pies de la representación. Sobre la imagen aparecen pequeñas hornacinas que contienen los retratos de los apóstoles con sus nombres, de izquierda a derecha: San Judas Tadeo, San Simón, San Felipe, Santiago el Mayor y San Andrés en el lado izquierdo de la Maestà, San Mateo, Santiago el Menor, San Bartolomé, Santo Tomás y San Matías en el lado derecho.



San Sabino, santo patrono de Siena.



El detalle muestra a Santa Catalina de Alejandría.



Detalle que muestra las figuras de San Felipe y Santiago el Mayor que se encuentran en la parte superior izquierda de la Maestá.



El detalle muestra a Santiago el Menor y a San Bartolomé que están situados en la parte alta derecha de la Maestà.



CORONA DEL FRONTAL: LA MUERTE DE LA VIRGEN

La Anunciación de su muerte a María, Duccio representa una escena muy poco común en el Arte. Gabriel entrega a María la misma palma que San Juan llevará en escenas posteriores de la muerte y el entierro, se trata de la palma mortis símbolo de la muerte terrena y de la entrada en la Vida Eterna. De nuevo vemos el medio artificial que separa a las dos figuras principales, en este caso se trata de un atril, al igual que veremos en la representación de Leonardo da Vinci de la Anunciación.



"Despedida de San Juan" La arquitectura juega en la division de dos escenas diferentes, a la izquierda el encuentro entre San Pablo y San Pedro y a la derecha la despedida de San Juan a María que le comunica su próxima muerte. La escena de interior muestra el cariño y confianza entre el apóstol más amado a quien Cristo encomendó a su Madre y la madre del Salvador.



"Despedida de los Apóstoles" María recostada en el centro derecha de la imagen despide a los apóstoles. Un pilar divide la escena en dos. Juan aparece con la palma mortis de la Virgen en las manos, la misma que llevará en las escenas de la muerte y entierro de María. De pie, sobre el fondo oscuro de la puerta trasera, aparece la imagen imponente de San Pablo, el recién llegado a la fe que hace el número 13 de los apóstoles.



"Coronación de la Virgen" (Museo de Bellas Artes, Budapest) Se trata de la escena central del banco del Políptico. A diferencia de otras tablas es prácticamente monócroma.


"Muerte de la Virgen", sigue los modelos bizantinos. El lateral derecho parece cortado, dejando varias figuras fuera de la escena. En el centro Dios Hijo portando a su Madre hecha niña, una escena de tradición bizantina. A su alrededor la corte celestial que recibe a la Madre de Dios. En la cabecera y a los pies de la Virgen aparecen los apóstoles, Juan sigue portando la palma mortis. Es una escena multitudinaria, por lo que los halos de santidad del primer plano desaparecen para no tapar los detalles del fondo.



"Procesión funeraria de la Virgen" los apóstoles llevan el cuerpo de la Virgen tras San Juan que porta la palma mortis. Tras de ellos aparecen varios judíos mostrando gestos de tomar el cuerpo, Pedro se vuelve a ellos enfadado. Tras las murallas aparece la ciudad de Jerusalén que tiene un corte claramente italiano y trecentista.



"Entierro de la Virgen" realizada en un marco rocoso que evoca el Valle de Josafat en el que se produjo según algunos. Alrededor del cuerpo de María se distribuyen los apóstoles con gestos de veneración y tristeza. La palma mortis que en la escena anterior portaba Juan aparece ahora en el eje de la tabla, simbolizando la entrada de María en el Paraíso.



BANCO FRONTAL: LA INFANCIA DE JESÚS

La Anunciación (National Gallery, Londres). En un marco arquitectónico, Duccio ya separa las imágenes de María y Gabriel en éste caso mediante un pilar, sistema ya utilizado por Giotto y que se generalizará en el Renacimiento. Gabriel es representado en movimiento, formando una diagonal y rompiendo con la verticalidad de las representaciones góticas. María aparece turbada mientras que es iluminada por un rallo que simboliza el Espíritu Santo. A sus pies un jarrón con azucenas, símbolo de pureza.



La Natividad entre los profetas Isaías y Ezequiel (National Gallery of Art, Washington). Se ha mantenido en la que sería su estructura original. Isaías: parece inspirado en las esculturas de la fachada y el púlpito de la Catedral de Siena realizados por los hermanos Pisano, como el resto de figuras de profetas. Cada uno porta una inscripción con su profecía, en éste caso, aunque prácticamente ilegible: "Ecce virgo concepiet et pariet filium et vocabitur nomen eius Emmanuel (Isaías 7, 14: La virgen concebirá y dará a luz un Hijo y cu nombre será Emanuel). La escena de la Natividad tiene muchas reminiscencias bizantinas, pero Duccio muestra su maestría a la hora de compartimentar el espacio. Al igual que Giotto, Duccio acude a los evangelios apócrifos para realizar la escena, en la que incluye a las dos mujeres que acuestan al Niño, probablemente Salomé y Zelomi. El profeta Ezequiel lleva la inscripción de su profecía en la que se lee: "Porta haec clausa erit; non aperietur, et vir non transibit per eam" (Ezequiel 44, 2: Esta puerta se mantendrá cerrada, no será abierta, y ningún hombre pasará a través de ella).



Adoración de los Magos, el detalle del rey que se quita la corona y besa los pies del Niño aparece ya en la representación de Nicola Pisano en el púlpito de la Catedral de Siena, lo veremos también en las representaciones de Giotto. El origen oriental de los reyes aparece representada en los dos camellos cuyas cabezas aparecen al fondo a la izquierda, mientras que en primer plano se ven caballos.



Salomón, la figura puede representar tanto a David como a Salomón pero la inscripción que porta hace alusión a la adoración de los Magos que aparece en uno de los Salmos de Salomón: "Reges Tarsis et insulae munera offerunt; reges arabum et Saba dona adducent" (Salmo 72, 9: Los reyes de Tarsos y de las Islas traerán ofrendas, los reyes de Arabia y de Saba presentarán sus regalos).



Presentación en el Templo, representada en un ambiente trecentista muy parecido al utilizado por Giotto, María y José entregan a su Hijo a Simeón tras el cual se encuentra la Profetisa Ana.




Malaquías, que para muchos autores se inspira en el retrato que hizo Pisano del filósofo Platón para la fachada de la Catedral de Siena. Lleva el escrito de su profecía: "Veniet ad templum sanctum suum dominator dominus quem vos queritis, et angelum testamenti quem vos vultis" (Malaquías 3, 1: El Señor al que esperas entrará en su Templo Santo, y el mensaje del Evangelio en el que esperas”).




Matanza de los Inocentes, Duccio introduce en la escena al culpable de ordenar la matanza, Herodes, al igual que lo hará Giotto en su representación de ésta misma escena. La escena se estructura en dos niveles, arriba aparece Herodes dando la orden de la matanza, abajo aparecen a la izquierda las mujeres que lamentan la muerte de sus hijos y a la derecha los soldados procediendo a la ejecución de los inocentes. El conjunto muestra gran dramatismo.



Jeremías, porta la inscripción en la que se lee su profecía sobre la matanza de los Inocentes: "Vox in Rama audita est, ploratus et ululatus multus: Rachel plorans filios suos" (Jeremías 31, 15: Un clamor se escucha en Ramá, los gritos y amargos lamentos: Raquel gime pos sus hijos).



Huída a Egipto, dos escenas componen ésta tabla, el sueño de José en el que el ángel le dice que huya a Egipto y la marcha de la Sagrada Familia. El la inscripción se leen las palabras del ángel: “Accipe puerum et matrem eius et fuge in Egitum” (Mateo 2, 13: Toma al niño y a su madre y ve a Egipto).



Oseas, que en su profecía hablaba de la escena anterior: "Ex Egipto vocavi filium meum" (Oseas 11, 1: Llamaré a mi hijo de Egipto).




Jesús entre los doctores del Templo, la última tabla del banco frontal es la escena de Cristo en el Templo hablando a los doctores y los escribas tal y como cuenta el Evangelio de Lucas. Duccio trata inútilmente de estudiar la perspectiva mediante el suelo que parece una alfombra de estilo oriental. El conjunto muestra una arquitectura que sigue modelos clásicos aún más si observamos los pequeños nichos entre los pilares que contienen pequeños cupidos.



REVERSO DEL POLÍPTICO: LA PASIÓN

El reverso del Políptico de la Maestà muestra la narración de la Pasión de Cristo. Como ya hemos dicho, el conjunto está pensado para ser visto por ambas caras. Se trata de catorce paneles que originalmente estaban separados por columnillas o pilastras, hoy día perdidos. El conjunto fue desmontado en 1771.


La distribución es en dos franjas horizontales paralelas, siendo las escenas centrales la Crucifixión en la franja superior y la Oración del Huerto en la inferior. La lectura se inicia de izquierda a derecha en la franja inferior y continua de izquierda a derecha en la superior.



Entrada de Jesús en Jerusalén, es una de las pocas representaciones en las que Duccio da un cierto peso al contorno paisajístico además de a las construcciones. Cristo entra en Jerusalén como rey, por ello sale la gente con palmas y colocan mantos a su paso, pero Cristo sabe que llega para morir y su rostro serio lo refleja. Tras la escena principal de Jesús entrando en Jerusalén aparecen varios personajes encaramados a los árboles y recogiendo sus frutos. Entre los dos grandes árboles frutales se encuentra un pequeño árbol seco, tras el halo de Cristo, quizá aquella higuera que Él maldijo y se secó por no dar fruto. Duccio reproduce la Jerusalén que describe Flavio Josefo en “La Guerra contra los Judíos” del siglo I. Esta es una de las representaciones en las que los expertos han encontrado más “arrepentimientos” por parte de Duccio, especialmente en la realización del paisaje y el camino.



Lavatorio de los piés, es uno de los relatos que aparece en el Evangelio de San Juan, se representa en la misma estancia en la que Cristo celebrará la Última Cena y establecerá en Nuevo Mandamiento. La cubierta de la estancia es de madera, adornada con casetones, muy típica de Italia, el resto de la estancia es sobria. Pedro hace amago de negarse a que Jesús lave sus pies con gesto escandalizado. Las sandalias forman el contorno de escarabajos negros tal y como relata Cesare Brandi.




La Última Cena, Jesús es la figura central de ésta representación, no puede ser de otra forma ya que se trata del momento cumbre cuando se instituye la Eucaristía. Aunque Duccio sitúa el episodio en el momento en que Jesús entrega un trozo de pan a Judas, haciendo ver quién le va a traicionar. Juan aparece recostado sobre el Maestro. Al igual que en la escena de las Bodas de Caná, la mesa cobra importancia por los detalles de los objetos que hay sobre ella. Como curiosidad, Duccio coloca halos de santidad en los discípulos del fondo, pero no en los de primer plano ya que impedirían ver los detalles de la mesa. La perspectiva es inversa, las figuras del fondo están en mayor tamaño que las de primer plano.



Jesús da el Nuevo Mandamiento, Judas ya ha desaparecido de la escena para cumplir con su traición, y Cristo aparece hablando a los apóstoles tal y como narra el largo episodio de San Juan durante la Última Cena. Jesús habla del Amor a sus apóstoles, es el nuevo mandamiento que nos da “amaros los unos a los otros como Yo os he amado”. Los apóstoles rodean a Cristo escuchando con atención, mientras que la puerta abierta al fondo indica que alguien ha salido de la escena. El conjunto aparece lleno de colorido gracias a los mantos de los apóstoles y a los brillantes nimbos de santidad que llenan el espacio.



El pacto de Judas, Sitúa la escena en un ambiente trecentista en cuanto a la arquitectura que trata de dar profundidad al conjunto. Judas recibe las treinta monedas a cambio de entregar al Maestro.



Agonía en el Huerto, de Nuevo Duccio superpone varios episodios, a la derecha la oración solitaria y angustiada de Cristo mientras un ángel le conforta tal y como narra San Lucas, en el centro Cristo se dirige a Pedro, Santiago y Juan pidiéndoles que velen con Él, y a la izquierda los apóstoles dormidos. Los árboles de primer plano más que olivos parecen naranjos.



Beso de Judas, muestra el momento en que Judas besa a Cristo en el Huerto de los Olivos y éste es apresado, superpone la escena de la huída de los apóstoles a la derecha y de Pedro cortando la oreja de Malco el siervo del sumo sacerdote. Las escenas están llenas de dramatismo, expresividad y movimiento. La ejecución del entorno es herencia bizantina siendo parte de la escena, los tres árboles que cobijaban a Cristo en la Oración del Huerto ahora lo abrazan mientras se produce la traición.



Jesús ante Anás y las negaciones de Pedro, ésta tabla narra dos escenas paralelas, la que se produce fuera de la casa de Anás y la que se produce en su interior tal y como las narra San Juan en su Evangelio, Duccio las presenta como escenas autónomas pero las funde en la misma tabla. Para ello se vale de la superposición utilizando la construcción de dos pisos y situando una de las escenas en el piso superior cuyos muros abre para que sea visible, una escalera une éste espacio superior con el inferior que se encuentra en un plano más cercano a nosotros y que está ubicado en el exterior de la casa. A pesar de todo la perspectiva no está bien lograda y los tamaños de las figuras no se corresponden con la mayor o menor cercanía al espectador. En la parte baja el centro es San Pedro, que niega ser seguidor de Cristo ante los sirvientes tal y como su gesto nos indica, en la parte superior Anás, suegro del sumo sacerdote Caifás. La imagen de la mujer que habla con Pedro muestra muchas indecisiones a la hora de ser realizada, por ello la postura de su cuerpo es poco realista. Un detalle curioso es ver los pies de Pedro, colocados en posición de calentarse con el fuego. En la escena superior es Cristo, situado en el centro, el que atrae todas las miradas.



Cristo ante Caifás, Duccio consigue hacer de Cristo la figura central de ésta representación, aunque no lo sitúe en el eje central. Su gesto serio pero seguro al contestar las preguntas de Caifás como cuentan San Mateo y San Marcos en sus Evangelios y el sumo sacerdote rasgando sus vestiduras son un modelo narrativo que encumbran la pintura de Duccio a lo más alto, a la altura de Giotto que es el gran maestro de la narrativa. Los gestos, la expresión de los rostros y la composición son maestras.



Cristo humillado y el canto del gallo, la lectura de ésta escena va de izquierda a derecha de acuerdo con el Evangelio de San Mateo. La escena de la derecha tiene lugar en el Sanedrín, cuando Cristo es humillado tras declarar ante Caifás, el sumo sacerdote. Fuera de este recinto aparece Pedro interrogado por la sirvienta y el gallo cantando tras las tres negaciones de Pedro.



Cristo acusado ante Pilatos por los fariseos, aparece el palacio del gobernador de Judea que a partir de este momento será el lugar en el que se desarrollen las siguientes escenas. Muestra una zona porticada exterior en la que se sitúa un sillón de madera que servirá a Pilatos tanto de poltrona como de tarima, apareciendo unas veces sentado y otras de pie. La zona porticada se sustenta sobre columnas sogueadas y el ambiente es clásico. Pilatos lleva la corona de laurel típica del emperador de Roma. Los fariseos permanecen fuera de la zona porticada; mientras que Jesús, rodeado de soldados romanos, aparenta gran soledad.



Jesús declara ante Pilatos, las tres escenas siguientes siguen el mismo sistema compositivo, las figuras se sitúan en las mismas posiciones aunque narran diferentes momentos y lugares de la Pasión. Las imágenes de los fariseos aparecen fuera del pequeño recinto porticado, ya que no podían entrar en casa de un gentil porque quedarían impuros y no podrían celebrar la Pascua.



Cristo ante Herodes, Pilatos manda a Cristo ante el rey Herodes tratando de librarse de la situación. Herodes se burla de Cristo pero tampoco quiere enfrentar éste problema, por ello lo devolverá de nuevo a Pilatos. Uno de los sirvientes porta la túnica con la que Herodes vistió a Cristo: la túnica de los lunáticos.



Regreso ante Pilatos, Herodes manda a Cristo de vuelta a casa de Pilatos, no quiere enredarse en éste problema. Tal y como narra el Evangelio, Cristo es vestido por Herodes, por ello aparece con una túnica diferente, se trata de una túnica blanca la que distingue a los lunáticos. De nuevo la escena se sitúa en el exterior del palacio del gobernador. La composición es la misma que presenta en la visita a Herodes, Cristo muestra el mismo gesto de resignación y silencio.



Flagelación de Cristo, la imagen de Cristo atado a la columna forma el eje de la representación, a la derecha vemos a Pilatos con su brazo extendido y rompiendo todas las leyes de la perspectiva, su brazo aparece más cercano a nosotros que la columna mientras que todo hace pensar que la figura de Pilatos se encuentra más hacia el fondo.



Coronación de espinas, la figura de Cristo se desplaza ligeramente a la derecha, aparece sentado sobre un trono gótico. Duccio, al igual que Giotto, da a esta escena una carga simbólica: el Rey de Reyes es coronado con espinas, al tiempo que todos a su alrededor se burlan, pero a pesar de todo es Rey y por eso el trono es de acuerdo a su rango. Cristo mira hacia el espectador con gesto resignado, soportando las burlas y escarnios, parece decirnos “por tí lo hago”.



Pilatos se lava las manos, Duccio trata de atraer todas las miradas hacia esa acción narrada en el Evangelio de Mateo, para lo que le dedica toda la mitad derecha de la representación. Los personajes aparecen superpuestos en el mismo plano, ya que no consigue mostrar la perspectiva, lo que aparece claramente si observamos la posición de la columna respecto a la escalinata y el espacio que ocupa Pilatos. Pero las expresiones de los rostros muestran la maestría del pintor a la hora de enfatizar la narración.



Camino del Calvario, destaca por la utilización de los tonos rojizos, símbolo de la Pasión, que contrastan con el manto azul de María, símbolo de Gloria. Cristo aparece ligeramente desplazado del centro hacia la derecha como empujado por un guardia, no lleva la cruz, que está ya en los hombros del Cireneo, aparece más bien estático con sus manos atadas y un gran gesto de sufrimiento. A la izquierda las imágenes de las mujeres con gesto compungido y a la derecha la cruz y los soldados que caminan hacia el panel que representa el Gólgota y que es la siguiente imagen representada por Duccio en el Políptico.



Crucifixión, es la escena central de la parte posterior del retablo. La utilización del pan de oro hace aquí con mayor claridad que en otras la labor de atraer las miradas hacia lo importante. El eje central es Cristo crucificado, que llena toda la representación y la divide en dos grupos: el de los seguidores a la izquierda y el de los detractores a la derecha, así el grupo de la izquierda aparece ordenado todos mirando a Cristo, sólo la imagen de la Virgen aparece en desequilibrio, como si fuera a perder el sentido mientras mira a su Hijo. El grupo de la derecha, por el contrario, muestra gran acumulación de figuras en diferentes posturas, burlándose, cayendo al suelo, hablando entre ellos... incluso uno mira al espectador como si de un retrato se tratara. Nadie parece hacer cuenta de los otros dos crucificados, el buen y el mal ladrón que dirigen sus miradas uno hacia cada grupo, como identificándose cada uno con uno de ellos. La influencia de la representación que Pisano hace de ésta escena en el Púlpito de la Catedral de Siena (1266-68) es clara. La ambientación rocosa hace clara alusión al Gólgota.


Descendimiento, muestra a José de Arimatea y a San Juan tomando el cuerpo de Cristo de la Cruz y bajándolo mientras Nicodemo quita los clavos de sus pies y María sostiene la cabeza de su Hijo mirándolo con ternura. A los pies de la Cruz la sangre derramada símbolo de Salvación.




Santo Entierro, muestra los mismos personajes que en el Descendimiento que muestran su dolor sobre el cuerpo del Señor. José de Arimatea coloca la Sábana Santa, san Juan sostiene con cuidado la cabeza del Salvador mientras que la Virgen le besa. Solo la Magdalena muestra un gesto roto de dolor lanzando sus manos al aire gesto que será muy repetido en la pintura, los demás aparentan calma.




Las Tres Marías ante la Tumba, es una de las representaciones más conocidas de éste retablo. Las tres mujeres muestran gesto de sorpresa ante la aparición del ángel que les comunica que Cristo ha resucitado. Se ve la influencia de Pisano ya que el diseño de las figuras es similar al de la figura de la Sibila representada por éste en la fachada de la Catedral de Siena. La tumba abierta, en forma de sarcófago rectangular, no guarda bien la perspectiva, y parece que el ángel volara sentado sobre la cubierta del sarcófago.




Descenso a los Infiernos, esta escena no aparece en los Evangélicos Canónicos pero sí en el apócrifo Evangelio de Nicodemo, y es una verdad de fe reconocida por el Credo Apostólico. Es un tema no muy repetido en el Arte, pero tanto Duccio como Giotto lo representarán en sus relatos de la Pasión. Cristo aparece victorioso sobre el Diablo tras su muerte en la Cruz, en los tres días que permaneció en la tumba se produjo su descenso a los infiernos para liberar a aquellos justos que habían muerto antes de su Pasión y se encontraban en el Limbo, de ésta manera se representa allí desde Adán y Eva hasta los familiares de María y José, pasando por Patriarcas y Profetas. Duccio lo representa de forma expresiva, las puertas del limbo aparecen arrancadas y tiradas en el suelo, mientras que Jesús coge la mano a Adán para sacarlo del lugar.


Noli me tangere, Jesucristo resucitado se aparece a María Magdalena. Duccio representa la escena en un paisaje rocoso, muy acartonado, sobre el que hace destacar a las figuras. Pero ya introduce de nuevo árboles la representación, que no aparecían desde las escenas del Huerto de los Olivos, como símbolo de vida. Cristo porta el símbolo de la Pasión: la Cruz, la misma que porta en la escena de la bajada a los infiernos, el manto de Gloria y la túnica roja también símbolo de pasión. María Magdalena aparece ante Él reclinada, en postura de adoración, sus formas curvas destacan sobre los fondos acartonados y geométricos.



Camino de Emaús, representa el relato que encontramos en el Evangelio de Lucas. Con el típico fondo de pan de oro, Duccio nos presenta el momento en el que los discípulos piden a Jesús que se quede con ellos. El centro de la representación se encuentra a la izquierda del espectador mientras que a la derecha abre un gran pórtico que da paso a una ciudad representada con una inexacta perspectiva a pesar de que el autor no renuncia a su estudio, jugando con las formas del pavimento.



CORONA DEL REVERSO

La aparición de Cristo a los apóstoles. La figura de Jesús sitúa el eje de la representación, coincidiendo con el arco de la puerta tras de Él, que parece enmarcar la forma de una cruz.



Incredulidad de Santo Tomás, escena ubicada en el mismo espacio arquitectónico que la anterior. Es, junto con el panel de la procesión funeraria de la Virgen, uno de los que mantienen su estructura original. Como detalle, el pie izquierdo de Santo Tomás aparece más retrasado y parece que se cruza con el derecho bajo el manto, de forma que aparece más cerca del espectador.



Aparición en el lago Tiberiades, de nuevo la escena central se traslada a la izquierda, en la que se encuentra Cristo hacia el que camina Pedro lanzándose desde la barca. El resto de los apóstoles aparecen en plena faena de la pesca, agachados frente a la posición ergida de las figuras principales. La representación está cargada de expresividad.



Aparición en el Monte de Galilea, Duccio utiliza el simbolismo para explicar la escena en que Cristo envía a sus apóstoles a predicar el Evangelio, lo hace colocando libros en las manos de dos de ellos.



Jesús resucitado come con sus apóstoles, hace referencia a la escena en la que, tras aparecerse en el Lago Tiberiades, come con ellos el fruto de la pesca.



Pentecostés, se encuentra mutilado en su lado izquierdo, lo que ha hecho desaparecer la figura de uno de los apóstoles. Duccio distribuye las figuras alrededor de María, como es tradicional. Los rayos caen desde la parte alta y se manifiestan en forma de lenguas de fuego sobre cada uno de los presentes, símbolo del Espíritu Santo. El manto oscuro de la Virgen le hace destacar del resto, de hecho ocupa más espacio que ellos, y es una copia del manto que lleva Cristo en las escenas anteriores, manto de Gloria.



BANCO DEL REVERSO: VIDA PÚBLICA DE JESÚS

Jesús tentado por el diablo en el Templo, se cree que la primera tentación, la del desierto, se encontraría en el lateral del banco dando así un carácter tridimensional al conjunto. Duccio hace un memorable estudio de la perspectiva lineal en la ventana abierta que deja ver el interior del templo con su suelo enlosado.



Jesús tentado en el Monte (Frick Collection, Nueva York), aparecen Cristo sobre la montaña siendo tentado por el Diablo con todos los bienes del mundo, que Duccio trata de mostrar con magnificencia.



Jesús llama a Pedro y Andrés, (National Gallery of Art, Washington), realizado siguiendo el estilo gótico de representar ésta escena, pero da más importancia al conjunto.




Las bodas de Caná, distribuye la escena alrededor de una gran mesa a la que se sientan los personajes entre los que destacan María y Jesús a la izquierda. El detalle es que no aparece la novia, lo importante es mostrar el primer milagro público de Cristo. Él conjunto emplea la perspectiva inversa, y en primer plano aparecen los sirvientes, en movimiento y realizados en menor tamaño, uno de ellos vierte agua en las tinajas mientras otro saca de ellas vino.



Cristo y la Samaritana (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid), realizada en un entorno que contrapone arquitectura y paisaje, aunque éste último a penas esbozado. Las figuras centrales aparecen desplazadas a la izquierda, mientras a la derecha se abre un gran arco en el que aparece gran cantidad de personajes. Tanto las construcciones de la ciudad de Sicar como la fuente sobre la que reposa Cristo aparecen realizadas de forma muy geométrica, mientras que las figuras muestran volumen y tratamiento de pliegues. La arquitectura muestra características propias del estilo italiano del Treccento.



La curación del ciego (National Gallery, Londres), La escena aparece dividida en dos espacios, a la izquierda los seguidores de Cristo, a la derecha el ciego reaccionando tras haber conseguido ver por primera vez. La escena central muestra a Cristo poniendo sus manos sobre los ojos del ciego. De nuevo Duccio pone dos escenas en una. Los fondos arquitectónicos tratan de dar una infantil ambientación y una poco lograda perspectiva.



La Transfiguración (National Gallery, Londres), Duccio utiliza con exceso el pan de oro para dar mayor sentido de trascendencia a la escena. Cristo en el centro de la escena con sus ropajes iluminados rodeado por Moisés y Elías y los apóstoles Pedro, Juan y Santiago.



Resurrección de Lázaro (Kimbell Art Museum, Forth Worth, EEUU), muestra un "arrepentimiento" en la parte baja derecha de la escena. Originalmente había realizado un sarcófago sobre el que aparecía apoyado Lázaro, pero luego lo transformó en una cueva sin llegar a hacer desaparecer la realización primera. Como detalle uno de los personajes de primer término aparece tapando su nariz en gesto de percibir mal olor.



"Políptico de Siena" (1311, Pinacoteca Nacional de Siena), conocido como el Políptico 47, se realizó para el Hospital de Santa Maria della Scala de Siena. No se reconoce la autoría total del retablo, sino solo una parte, la central que es la que vemos, el resto es de uno de sus colaboradores cuyo nombre se desconoce. Se encuentra en mal estado, por lo que su análisis es complicado. Las figuras son monumentales y los gestos son los típicos en las Madonnas de Duccio, llenos de ternura.



PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL TRECCENTO: GIOTTO DI BONDONE (I)

GIOTTO DI BONDONE, conocido como Il Giotto (Colle di Vespignano, 1266 - Florencia, 1337). Se le considera el pintor más importante del Treccento italiano, ya Dante le dio ese título. Su influencia llegará a la mayoría de los pintores del Renacimiento, como Masaccio, Rafael y Miguel Ángel, que admiró sus frescos de la Santa Croce de Florencia.

Recibe influencia principalmente de Cimabue y de los escultores de su época, los Pisano (sobre todo de Giovanni) y de Arnolfo di Cambio. Se le considera maestro del volumen y la perspectiva en su época, hace desaparecer la línea de contorno lo que facilita éste estudio volumétrico. Pero aún mantiene aspectos totalmente góticos como sus tronos, en forma de iglesia o catedral gótica, y los fondos de pan de oro.

Sus composiciones son ejemplares, así como su conocimiento de la Escritura, que le lleva a representar las escenas del Antiguo y Nuevo Testamento con claridad y orden. Dota sus representaciones de honda expresividad y espiritualidad. En muchos de estos aspectos no ha sido superado.
Las figuras son monumentales, llenan la mayor parte de las representaciones. Jerarquiza las figuras principales lo que es herencia del estilo románico y bizantino. Suele hacer Madonnas muy frontales, que a penas mantienen relación con el Niño que está sentado en su regazo. Viste a sus personajes con ropajes del Treccento, lo que los hace anacrónicos.

Ya podemos observar cómo evoluciona la manera de hacer retratos o representaciones de personajes de santos, que están claramente individualizados y en ocasiones los rostros muestran un estudio psicológico.

También trabajará como arquitecto, siendo su obra cumbre el Campanile de la Catedral de Florencia, que tuvo que ser rediseñado por Pisano ya que hubiera caído por el poco espesor de sus muros.

Tenemos éste retrato de Giotto realizado por Paolo Ucello.


Destaca por la pintura al fresco en la que destacan tres ubicaciones que analizamos de forma separada (para acceder haz click sobre la obra que te interesa):

Pinturas sobre tabla y mosaicos:

"Crucifijo" (Temple sobre tabla, Santa María Novella, Florencia, 1290-1300). Ya se diferencia de representaciones anteriores como las de Cimabue, ya que da mayor sensación de pesadez al cuerpo e inicia un tímido estudio anatómico. Probablemente es la obra más antigua de Giotto que nos ha llegado, pero no la menos perfecta. Tiene mucho aún de herencia bizantina, pero se interesa en mostrarnos un grado de sufrimiento al mostrarnos la humanidad de Cristo, más que su divinidad, la cual viene marcada por el nimbo de pan de oro. En los extremos de la Cruz las imagenes de la Virgen, a nuestra izquierda, y de San Juan, a nuestra derecha, ambos mirando la imagen de Cristo ya muerto. Inicia ya el estudio de las veladuras en el paño de pureza, que con su transparencia le permite hacer el aún primitivo estudio anatómico.




"Madonna con el Niño" (San Giorgio Alla Costa, Florencia, Temple sobre tabla, 1295-1300). Debió tratarse de un políptico, pero quedó mutilado durante la reforma de la iglesia en el siglo XVII. Muestra el gusto de Giotto a la hora de realizar las Madonnas, mucho más cerca de la forma renacentista que de la Gótica. A pesar de todo aún usa el pan de oro y el trono de estilo gótico, pero el estudio del volumen es acusado tanto en los cuerpos como en los ropajes, así como la expresividad en los rostros.


"Madonna con el Niño" (Colección Privada, 1297) Realizada originalmente para la Iglesia de Santa Maria sopra Minerva de Roma.




"Estigmatización de San Francisco" (Museo de Louvre, París, 1300). Temple sobre tabla realizado para la Iglesia de San Francisco en Pisa. Giotto representa una temática que veremos en Asís y en Florencia, la vida de San Francisco de Asís, que en la tabla principal aparece recibiendo los estigmas, mientras que en el banco representa el sueño de Inocencio III, la confirmación de la Regla Franciscana y la predicación a los pájaros. Adapta perfetamente las figuras a la forma vertical de la madera, mostrándonos la maestría de Giotto al realizar la composición de su obra. Cristo vuela con alas de ángel abiertas en cruz sobre el Santo que de rodillas abre sus manos para recibir los estigmas. Una manera hermosa de significar que el Santo se había identificado plenamente con Jesucristo. La perspectiva es inexacta, el tamaño de las figuras tampoco es proporcionado, pero todo juega a favor del mensaje que se quiere enviar. Los paisajes del fondo son acartonados, pero no muy diferentes de algunos que encontraremos en la primitiva pintura renacentista.



"Mosaico de La Navicella" (Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, 1305). Estaba situado en el lado este del atrio de la antigua Basílica de San pedro y está plenamente atribuido a Giotto. Fue un encargo del Cardenal Jacopo Stefaneschi, que se encargaba de los temas artísticos del Vaticano en época del papa Bonifacio VIII.
El enorme mosaico ocupaba todo el lateral del muro, sus medidas eran aproximadamente 13,5 x 9,5 m, y mostraba la escena de San Pedro andando sobre las aguas hacia Jesucristo. Durante la construcción de la nueva Basílica fue trasladado varias veces lo que supuso la pérdida de la mayor parte del mosaico. Nos han llegado escasos restos de la zona de la inscripción, destacando la imagen de un ángel que ha sido restaurado en numerosas ocasiones que es la original.
También se perdió la mayor parte del mosaico, especialmente la imagen de San Pedro. Finalmente se situó en el interior de la Basílica en 1628. Con anterioridad, Francesco Berretta realizó una copia exacta en pintura de lo que quedaba del mosaico.
Pero un nuevo cambio de ubicación hizo que el mosaico desapareciera de forma definitiva, quedándonos una reproducción de época del Barroco que se encuentra en la entrada de la Basílica de San Pedro.


"Madonna Ognisanti" (Madonna de todos los Santos) (Temple sobre tabla, 1310, Galleria degli Uffici, Florencia). Realizada para la Iglesia de Todos los Santos de Florencia, aparece ya reseñada su autoría en el siglo XV. Por el estilo ha sido datada en las mismas fechas que los frescos de Padua. La composición perfecta, como es propia de Giotto, tiene los toques góticos del uso del pan de oro, la extremada jerarquización y el trono con forma de iglesia gótica, pero de nuevo el estudio del volumen lo diferencia del resto de pintores góticos. El uso del color es variado, dando tonalidades y buscando sombras, todo en función del estudio de la anatomía (a pesar de los ropajes) y los pliegues. A pesar de la inexacta perspectiva, la mano bendiciendo de Cristo niño es el centro de atención del cuadro, todas las miradas se dirigen ahí.




Sigue los modelos de representación de la Maestá de Duccio y la de Simone Martini en Siena, con la Virgen entronizada en el centro, con el Niño en sus brazos y rodeada de santos y ángeles. Aunque en éste caso las figuras muestran más hieratismo que las de Martini, que daba gran movimiento a sus figuras, Giotto realza la frontalidad de las dos figuras principales, que realiza de forma muy solemne, así como marca mucho la verticalidad por la limitación de la tabla.

En los ángeles que adoran al niño de rodillas en primer plano podemos apreciar el estudio de la perspectiva y el volumen. En una mano llevan un vaso que contiene una lila, una rosa roja y otra blanca, colores que simbolizan gloria, sufrimiento y pureza.


"Crucifijo" (Templo de Malatesta, Rimini, 1310-1317) Temple sobre tabla. Giotto visitó Rimini donde se dice que pintó frescos para la Iglesia de San Francisco que más tarde se convirtió en la Iglesia que recogió los restos de Segismundo Malatesta y su familia. Los frescos se han perdido, quedando solo algunos restos que son identificables con el estilo de Giotto, pero si nos ha llegado el crucifijo que realizó para los franciscanos y que heredó Malatesta. Muestra ya una mayor madurez a la hora de representar el cuerpo, aunque la cabeza parezca desproporcionada con el conjunto. Hay una notable mejora en el estudio de las veladuras con respecto al primer Cristo. También las tonalidades, los claro-oscuros y la falta de linealidad ayudan al estudio anatómico mucho mejor conseguido. Obsérvese cómo Giotto utiliza las tonalidades para remarcar el color del cuerpo muerto de Cristo.




"Crucifijo" (Museo Cívico de Padua, 1317) Temple sobre tabla, realizado para la Capilla Scrovegni de Padua, sigue el modelo de representación que uso en la Crucifixión de los frescos de la Capilla Inferior de Asís. Es un crucifijo más elaborado, que sigue con la tradición de representar a la Virgen y a San Juan el los extremos del brazo de la cruz. Sobre ella sitúa una imagen de Cristo bendiciendo, ya resucitado y completa el conjunto simulando el monte Gólgota en la peana del crucifijo, con una calavera.




"Políptico" (Temple sobre tabla, 1320-1325), ahora desmembrado y en diferentes partes del mundo, los expertos lo reconstruyen de ésta manera, en el Panel Central: "Madonna con el Niño" (Temple sobre tabla, 1320-1330, National Gallery of Art Washington, EEUU). Utiliza colores sobrios y sin estridencias, marcando suavemente las sombras al tiempo que da volumen a las figuras. Podemos observar una ligera relación entre las figuras de la Madre y el Hijo que hasta ahora no eran usuales en Giotto, el Niño aparece queriendo tomar la flor que su madre lleva en las manos. Así Giotto se aleja de la manera bizantina de representar las Madonnas, en las que el niño aparece casi siempre bendiciendo, y se acerca más a la manera que está imponiendo Simone Martini, con la tierna relación entre madre e Hijo.



Paneles laterales: 1.- "San Esteban" (Temple sobre tabla, 1320-1325, Museo Horne, Florencia) Es uno de los mejor conservados ejemplos del gusto de Giotto por el color vivo, mezclándolo con el dorado típico del Gótico. Muestra gran detallismo a la hora de realizar los ropajes del santo, lo que parece mostrar una cierta influencia de Simone Martini a la hora de realizar los detalles.



2.- "San Juan Evangelista" (Temple sobre tabla, 1320-25, Musée Jacquemart-André, Châalis).



3.- "San Lorenzo" (Temple sobre tabla, 1320-25, Musée Jacquemart-André, Châalis).



"Políptico de la Vida de Cristo" (Temple sobre tabla, 1320-25), al que pertenecen una serie de tablas hoy diseminadas por varios lugares. La aparición de la figura de San Francisco en la escena de la Crucifixión hizo pensar que se trataba de un políptico realizado para la Iglesia de la Santa Croce en Florencia. Se trata de una obra monumental, por lo que con seguridad la realizó con ayuda de gente de su taller. Las siete tablas que nos han llegado son:

1.- "La Epifanía" (Metropolitan Museum de Nueva York). Muestra en uná representación única dos escenas: la adoración de los Magos y el anuncio a los pastores. Destaca por la distribución de los espacios, de nuevo se muestra el maestro de la composición. Un detalle curioso, uno de los magos se ha quitado la corona y está tomando al niño en sus brazos. Aún no aparece el rey Baltasar diferenciado por su color, ésta será una tradición más tardía.



2.- "La Presentación en el Templo" (Isabella Stewart Gardner Museum, Boston). Lucas 2, 22-40. Muestra la presentación de Jesús en el Templo, para lo que llevaron dos tórtolas como ofrenda y allí encontraron a Simeón y a la profetisa Ana, ambos esperaban la venida del Mesías. Simeón entonó el "nunc dimittis": "Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel".


3.- "La última Cena" (Alte Pinakothek, Munich). Escena representada en forma parecida a los frescos de la Capilla Scrovegni.


4.- "La Crucifixión" (Alte Pinakothek, Munich). la aparición de la figura de San Francisco a los pies de Cristo es lo que hace pensar a los expertos que éste políptico fue realizado para la Santa Croce de Florencia.



5.- "Santo Entierro" (Berenson Collection, Settignano), representación de múltiples personajes evangélicos que rodean la figura de Cristo muerto sobre un fondo de paisaje poco realista.




6.- "Descenso a los infiernos" (Alte Pinakothek, Munich). Muestra la escena en la que Cristo, durante los tres días que permaneció en la tumba, descendió a los infiernos para abrir las puertas y rescatar a todos aquellos que habían muerto antes de su sacrificio en la Cruz.




7.- "Pentecostés" (National Gallery, Londres). La escena representa la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles en forma de lenguas de fuego. Al igual que otras obras de éste políptico, debió realizarlo con ayuda de sus colaboradores, pero los dos personajes que aparecen en primer plano de espaldas son claramente obra de sus manos.




"Tríptico Stefaneschi" (Temple sobre tabla, 1330, Pinacoteca Vaticana) El Tríptico está decorado por las dos caras. el la frontal aparecen tres paneles que representan a Cristo en Majestad en el centro, a su derecha el Martirio de San pedro y a su izquierda el Martirio de San Pablo, el banco muestra a una Madonna entronizada con el Niño flanqueada por los apóstoles. El reverso del tríptico muestra en el panel central a San Pedro entronizado como primado de la Iglesia, a su derecha Santiago y San Pablo y a su izquierda San Andrés y San Juan Evangelista. Los fondos son de pan de oro al tiempo que utiliza gran variedad de colores brillantes en los ropajes de las figuras, especialmente en la figura de Cristo que se convierte en el centro de la mirada cuando observamos el políptico.




El panel central muestra a Cristo en Majestad sentado en un trono gótico, de gran tamaño, en posición de bendecir y rodeado de gran cantidad de ángeles. A sus pies aparece de rodillas el Cardenal Stefaneschi que encargó la obra, sobre un suelo de mármol de color que marca la perspectiva. Los vestidos del donantes son sencillos subrayando el carácter penitencial y realiza el gesto de querer besar los pies del Señor.




El panel izquierdo, a la mano derecha de Cristo, muestra el martirio de San Pedro. Aparece crucificado boca abajo entre una pirámide y el símbolo de Roma y el Vaticano (Meta Romuli). La representación tiene detalles como el del cabello del santo, que cae hacia abajo llevado por la gravedad, una mujer abraza la cruz con ternura y destaca el suntuoso manto verde de la figura que da la espalda en primer plano. Trata de marcar un cierto movimiento en las figuras que aparecen amontonadas alrededor de la cruz, algunas halando entre ellas.




El panel derecho, a la izquierda del Señor, el martirio de San Pablo que aparece envuelto en un paisaje de campo en cuyo fondo podemos apreciar el Faro de Ostia. Al otro lado del faro encontramos la figura de una doncella que lanza el paño con el que se recogió la sangre del santo con su espíritu. En el centro la imagen del martirio que al igual que en el caso del martirio de San Pedro aparece rodeada de una gran multitud de mujeres y soldados. Destaca el caballo en primer plano que esboza un escorzo. El paisaje es acartonado, como es típico en Giotto, y el cielo es de pan de oro.




El reverso de el tríptico muestra en el centro la imagen de San Pedro entronizado como primado de la Iglesia. Aparece rodeado de ángeles y santos y sentado en un trono gótico. Con su mano derecha bendice mientras que en la mano izquierda lleva las llaves del Reino de los Cielos. A sus pies, de rodillas sobre el suelo de mármol que busca perspectiva aparecen San Peter de Morrone a su derecha y el Cardenal Stefaneschi a su izquierda. Hay una clara jerarquización de las figuras. En las tablas laterales a su derecha aparecen Santiago y San Pablo y a su izquierda San Andrés y San Juan Evangelista.



"Políptico de Bolonia" (Pinacoteca de Bolonia, 1330-1335). Originalmente se encontraba en la Iglesia de Santa María de los Ángeles. A pesar de ser uno de sus últimos trabajos realizado junto con sus colaboradores, muestra aún mucho goticismo. Consta de 5 tablas y banco. El panel central muestra a la Madonna con el niño, y en los laterales San Pedro, El Arcángel San Gabriel, El Arcángel San Miguel y San Pablo de izquierda a derecha. En el centro del banco destaca la imagen de Cristo Varón de Dolores.




"Políptico Baroncelli" (Temple sobre tabla, 1333, Capilla Baroncelli, Iglesia de la Santa Croce, Florencia) El marco original del políptico se perdió, pero han llegado a nosotros las 5 tablas y el banco que pintó Giotto probablemente con ayuda de los pintores de su taller. Bajo el panel central se puede leer OPUS MAGISTRI JOCTI (obra del maestro Giotto). El panel central muestra a Cristo coronando a la Virgen María, y los paneles laterales muestran una muchedumbre de ángeles y santos que asisten a la santa ceremonia, los ángeles portan instrumentos musicales. La escena central muestra a María que agacha suavemente la cabeza mientras que su Hijo coloca la corona sobre ella. Todos aparecen ricamente vestidos, siguiendo la moda de la aristocracia de la época.



En el centro del banco encontramos de nuevo la imagen de Cristo Varón de Dolores o Ecce Homo, y probablemente se correspondía con una imagen de Dios Padre en la parte alta del retablo que se perdió.

PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL TRECCENTO: GIOTTO DI BONDONE (II)

BASÍLICA BAJA DE ASÍS

"Frescos de la Basílica Baja de San Francisco", Asis (desde 1300). En la Basílica Baja comparte trabajo con Cimabue y Lorenzetti. El transepto norte nos muestra escenas del nacimiento de Cristo, niñez y crucifixión junto con la "Madonna Entronizada" de Cimabue. Giotto representa escenas que luego repetirá en Padua. Las escenas del transepto son:

La Visitación,



la Natividad,


La Adoración de los Magos,




La Presentación en el Templo,



La Matanza de los Inocentes,




El Viaje a Egipto,



el Regreso a Jerusalem,




Cristo hablando con los doctores, con un logrado estudio de la perspectiva lineal.



y la Crucifixión. Siendo una de las representaciones más primitivas de Giotto, ya muestra el mismo gusto que mantendrá el resto de su vida a la hora de representar este tema. Cristo con el paño de pureza hasta las rodillas pero transparente, lo que aprovecha para realizar un esbozo de estudio anatómico.


Junto a ellas dos representaciones de milagros de San Francisco: La muerte y la resurreción del niño de Sessa.




Las escenas del crucero que muestran las tres alegorías de San Francisco, es decir, aquellos valores que deben adornar a un Franciscano, rodeando la imagen de San Francisco en Gloria. Con estas cuatro pinturas Giotto se convierte en el iniciador de una forma narrativa que hasta ahora solo se había visto en la literatura. El simbolismo alegórico se generalizará apartir de ahora, siendo uno de los primeros en dejarse influenciar Simone Martini.


Alegoría de la pobreza, que se representa como una mujer delgada y pobremente vestida a quien un grupo de niños tira piedras y golpean con varas. Cristo aparece celebrando los esponsales de ésta mujer con San Francisco. A su alrededor gran cantidad de ángeles y la personificación de la Esperanza y la Castidad que acompañan a la pobreza como su corte. Dos ángeles llevan al cielo los bienes mundanos. A la izquierda un joven imita a san Francisco mientras que a la derecha un grupo de hombres adinerados se burla de la escena aferrándose a sus sacos de dinero y haciendo gestos obscenos a los ángeles. El simbolismo es grande, ya que la imagen de la pobreza aparece coronada por un gran rosal que es la imagen celestial de esta virtud, mientras que no es así a los ojos de los hombres.



Alegoría de la Obediencia, sentada en el centro y con la prudencia (con dos caras) y la humildad a cada lado. La obediencia exige silencio mientras coloca un yugo sobre el cuello de un franciscano que se encuentra de rodillas frente a ella. San Francisco aparece sobre el tejado del edificio como una aparición entre dos ángeles sobre él se posan las manos de Dios Padre. Alrededor de la estancia un grupo de ángeles observa la escena, dos de ellos van dando paso a los que se acercan a la obediencia y uno de ellos impide la entrada a la presunción, que está representada como un centauro con cuernos. La prudencia, con sus dos caras analiza a los aspirantes con ellas ve el pasado y el futuro, lleva en su mano un espejo que simboliza la inteligencia y un astrolabio que indica el camino a seguir. Uno de los ángeles acompaña a un monje y a un laico que desean seguir los pasos del santo.



Alegoría de la Castidad. La castidad aparece encerrada en lo alto de un castillo con buena defensa, en el que solo los ángeles pueden entrar, para llegar a él hay que recorrer un camino reflejado en la altura de la torre. En la zona media aparecen San Francisco y Santa Clara asomados a dos ventanales, ellos ya han recorrido el camino. Debajo los ángeles lavan en una tina a aquellos que aspiran a alcanzar la meta de la castidad, a su alrededor se amontonan los santos aspirantes, a la izquierda varios franciscanos junto con gentes del pueblo. La esquina derecha muestra a un grupo de demonios empujando a varias personas hacia el abismo, se trata de la lascivia con cabeza de jabalí, el deseo con la cabeza en llamas y la pasión con pies en forma de garra y el corazón atado. Junto a ellos la muerte diabólica representada por la araña.




"CAPILLA DE LA MAGDALENA" en la Iglesia baja de Asis. Se encuentra en el transepto norte de la basílica pegada a la nave central. Aparece todo el muro decorado con medallones con retratos, escenas narrativas en los muros y lunetas, en el intradós de los arcos imágenes de santos y los retratos de los donantes en los muros del fondo. La autoría de Giotto también es objeto de debate, para muchos se limitó a planificar la decoración más que a realizarla, la ejecución pudo estar en manos de alguno de sus asistentes. Se produce en esta capilla la identificación de María Magdalena con María Egipciaca, ésta última es la protagonista de un poema hagiográfico de principios del siglo XIII que la muestra como una santa anacoreta que fue enterrada por San Zósimo y que se caracterizaba por llevar una larga melena y haber sido arrebatada por ángeles. A partir de este momento la confusión entre la Magdalena y la protagonista de dicho poema se generalizará en la pintura.

Magdalena con el Cardenal Pontano, que fue el que encargó la realización de la decoración de la capilla.



Zósimo entrega el manto a la Magdalena. Aquí encontramos el primer error iconográfico que confunde a la santa del Evangelio con la anacoreta.


Resurrección de Lázaro, realizado con el mismo modelo iconográfico con el que luego realizará la misma escena en Padua. El autor identifica a la Magdalena con María hermana de Lázaro.

Noli me tangere, "no me toques" dice Cristo ya resucitado a la Magdalena, aún no había subido al Padre, pero encarga a la mujer que anuncie su resurrección a los apóstoles. Aquí si encontramos a la santa del Evangelio.



Magdalena hablando con ángeles, otra confusión con la figura del poema.



BASÍLICA ALTA DE ASÍS

Frescos de la Basílica Alta de San Francisco, en Asís. Se realizan poco después de terminada la Iglesia, cuando en el pueblo aún estaba vivo el recuerdo del santo que había vivido en el siglo XIII. Nadie podría enfrentar este reto como Giotto, aunque aún hay quien atribuye las pinturas al pintor romano Pietro Cavallini. Encontramos entre las representaciones dos retratos, uno de San Francisco y junto a él Santa Clara, fundadora de la orden hermana de los franciscanos: las hermanas Clarisas.



Algunas escenas de la parte alta del muro se han atribuido a Giotto, aunque algunos expertos lo rechazan. Escenas de la Vida de Cristo como: Pentecostés y la Ascensión,


sobre las que se encuentran dos retratos: San Pedro y San Pablo respectivamente.


Otras escenas del Nuevo Testamento que aparecen en la Basílica Alta de Asís atribuibles a Giotto son: Cristo entre los doctores del templo, El Bautismo de Cristo, La lamentación sobre Cristo Muerto y la Resurrección.


"VIDA DE SAN FRANCISCO", 25 de los 28 frescos se atribuyen a Giotto y su taller, aunque hay expertos que no aceptan ésta atribución para los 4 últimos frescos (21-25) atribuyéndolos a sus asistentes o a otro maestro. Los otros 3 frescos se atribuyen al Maestro de Santa Cecilia. Para poder estudiar bien estos frescos os aconsejo entrar en:
http://www.franciscanos.org/buenaventura/menu.html donde encontraréis la explicación de cada fresco según el texto de San Buenaventura. Los frescos resultaron muy dañados tras el terremoto de 1997.


Las representaciones de la vida de San Francisco de Asís tendrán una segunda versión en la Basílica de la Santa Croce, en la que Giotto pinta varias de éstas escenas y muchas de ellas siguen la misma iconografía.


1.- Un hombre sencillo extiende su capa al paso del Santo. Un hombre sencillo extiende su capa a los pies del noble Francisco, sólo él parece opinar que el joven merece tal honor, los gestos de los presentes son de sorpresa y comentan el hecho entre ellos. Detras aparece el Templo Romano de Minerva de Asís que hoy todavía existe. Se inicia el camino de Francisco de abandono de una vida pagana hacia una vida de santidad.



2.- Francisco entrega su manto a un pobre. La escena está enmarcada entre dos altas montañas sobre las que se representan dos mundos, dos formas de vida: una ciudad y un monasterio, a sus pies Francisco entrega su capa a un pobre, parece haber decidido ya a qué mundo pertenece.



3.- Sueño del Palacio. Francisco sueña con la visión de un gran palacio, y al preguntar de quién es, Cristo le contesta que está destinado para él y para sus caballeros.



4.- Milagro del Crucifijo. La imagen del crucifijo de San Damiano habló a Francisco "Francisco, ve y restaura mi casa". La escena muestra a Francisco de rodillas escuchando atentamente a Cristo.


5.- Renuncia de los bienes del Mundo. Ante el enfrentamiento con su padre por su decisión de dedicarse plenamente a Dios y acusado de esquilmar los bienes familiares, Francisco no tiene reparos en desnudarse delante de todos en la plaza de Asís y entregar sus ropas a su padre en un gesto de renuncia de todos los bienes materiales. El obispo de Asís cubre con su túnica la desnudez del santo. De nuevo dos ambientes enfrentados: la vida en el mundo y la vida en Dios.


6.- El sueño de Inocencio III, un sueño convence al Papa de la necesidad de aprobar la regla de los Franciscanos.



7.- Confirmación de la Regla. El Papa confirma la regla franciscana en un marco arquitectónico que permite a Giotto jugar con la perspectiva. Giotto presenta con toda intención dos ambientes que se enfrentan en la escena, por un lado la Iglesia institucional, a la derecha, con sus obispos bien vestidos, y por el otro la nueva Iglesia emergente, con su pobreza, obediencia y espiritualidad viva.



8.- Visión del Carro de Fuego. Mientras unos hermanos duermen en el interior de una iglesia, otros en el exterior son testigos de una visión única que presenta a San Francisco volando en un carro de fuego. Se presenta así a Francisco como el nuevo lider de la cristiandad.

9.- Visión de los Tronos. representa la visión que tuvo Fray Pacífico que, en extasis, vio el trono destinado a San Francisco en el Cielo.



10.- Exorcismo en Arezzo. Durante la guerra civil en Arezzo, San Francisco vio gran cantidad de demonios sobre la ciudad y llama al hermano Silvestre para que los expulse con un exorcismo, éste aparece levantando sus manos y ordenando a los demonios que abandonen la ciudad. La pintura muestra en los laterales dos construcciones monumentales, a la derecha la ciudad rodeada por una gran muralla y a la izquierda una gran iglesia. Una gran grieta en la tierra separa los dos ambientes, por un lado la paz y la fe y por el otro la guerra y el pecado. Por las puertas de la ciudad asoman ciudadanos que observan la escena.


11.- San Francisco ante el Sultán. Este fresco fue realizado en gran parte por sus asistentes. Muestra a Francisco retando a los imanes musulmanes del sultán a entrar en el fuego junto con él, y si alguno sobrevive habrá demostrado cuál es la verdadera fe. Los imanes se niegan y salen huyendo.



12.- Éxtasis de San Francisco.



13.- Institución del Pesebre en Greccio. Muestra la visión de uno de los fieles que acudió a la misa de Natividad en Greccio, para la que Francisco había hecho construir un pequeño portal de Belén con un pesebre. Durante la ceremonia apareció un niño dormido en el pesebre, Francisco lo tomó entre sus brazos queriendo despertarlo.



14.- Milagro de la Primavera. Se trata de uno de los frescos que resultó más dañado en el terremoto de 1997. Aparece Francisco orando por agua ya que el hombre que le prestó la mula está muerto de sed, por eso aparece en el suelo luchando por el agua que milagrosamente empieza a surgir de la roca, mientras otros dos franciscanos departen ajenos a la escena. Destacar el detallismo con el que Giotto ha realizado el asno.



15.- Predicando a los pájaros. Las aves atienden las palabras del santo que luego las bendice y es solo entonces cuando echan a volar. Otro fraile asiste impresionado a la escena. Encontramos mayor detallismo en la realización de los paisajes que en otras pinturas de Giotto.



16.- Muerte del Caballero de Celano. Muestra el momento en que el caballero de Celano que había invitado a comer al santo cae muerto.



17.- Prédica ante Honorio III. San Francisco había preparado un sermón espléndido para el Papa, pero llegado el momento se ve obligado a improvisar, de manera que el que habla por su boca es el Espíritu Santo y el papa y los que le acompañan quedan fascinados. Giotto utiliza los motivos arquitectónicos para estudiar la perspectiva y el espacio, al que añade su estudio de los volúmenes. Pero sobre todo ya se muestra como maestro de la expresividad.



18.- Aparición en Arles. Representa el momento en que San Antonio de Padua está predicando en el claustro de Arles y se aparece San Francisco en la reunión. Sólo San Antonio parece darse cuenta del hecho milagroso mientras el resto de los monjes parece absorto en su predicación sobre Cristo. San Francisco aparece con los brazos abiertos en cruz como la imagen viva de Cristo en la que ya se había convertido. Toda la escena aparece envuelta en un ambiente gótico marcado por la arquitectura.



19.- Estigmatización de San Francisco. Esta es una de las tres representaciones de la estigmatización de San Francisco que nos han llegado de Giotto, las tres tienen una estructura similar, apareciendo el santo de rodillas sobre una montaña y recibiendo los rayos que parten de las llagas de Cristo y forman sus propias llagas. La representación de Cristo es prácticamente la misma en las tres obras, aparece con los brazos en cruz y sobrevolando la imagen del santo con alas de ángel. Se trata del momento cumbre en la vida de San Francisco.



20.- Muerte y Ascensión de San Francisco. Viendo cercana su muerte, Sen Francisco se trasladó a una pequeña iglesia para morir rodeado de sus hermanos. En la misma representación, Giotto introduce el ascenso de su alma al cielo y la celebración de sus exequias. Para ello establece tres diferentes niveles, el más bajo con la muerte, el segundo con la celebración de exequias y el tercero refleja el Reino Celestial recibiendo el alma del santo, siendo la imagen del santo mostrando los estigmas dentro de una orla la que preside el conjunto.



21.- Aparición a Fray Agostino y a Guido Arzobispo de Arezzo. Este fresco está realizado principalmente por asistentes, en los restantes frescos la mano de Giotto, de aparecer, es solo en pequeños detalles y figuras.



22.- Verificación de los Estigmas.



23.- San Francisco amortajado por Santa Clara.


24.- Canonización de San Francisco.



25.- Sueño de San Gregorio.



martes 8 de diciembre de 2009

PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL TRECCENTO: GIOTTO DI BONDONE (III)

FRESCOS DE LA CAPILLA SCROVEGNI de Padua (1303-1306). Enrico Scrovegni de Padua, encargó en el año 1300 la construción de un palacio y una capilla privada en Padua, en una zona junto al antiguo anfiteatro romano conocido como La Arena. De todo ello sólo ha sobrevivido la iglesia de una sola nave conocida popularmente como la Capilla de La Arena. La obsesión de Enrico era la salvación del alma de su padre, a quien Dante situó en el infierno, y la suya propia, dedicando la capilla a la advocación de Nuestra Señora de la Caridad. El rostro de Enrico aparece retratado entre los salvos del Juicio Final por Giotto.


Podemos considerar la decoración de frescos de ésta capilla como una obra comparable a la de Miguel Ángel en la Sixtina. Toda la capilla aparece decorada de frescos que narran la historia de la Salvación pero enfocada al Nuevo Testamento y utilizando narraciones de los evangelios apócrifos como la historia de San Joaquín y la vida de la Virgen.
La cubierta aparece decorada como la bóveda celeste, cuajada de estrellas y con la imagen de una Madonna con el Niño, rodeados por los evangelistas. La pintura que decoraba la cubierta de la Capilla Sixtina antes de que Miguel Ángel realizara sus pinturas era semejante.
El muro occidental a los pies de la capilla tiene el Juicio Final, el muro oriental que coincide con el altar está decorado por las escenas de la Anunciación y coronado por la imagen de Dios Padre. Los muros laterales desarrollan la historia de San Joaquín, la Vida de la Virgen, la Vida de Cristo e imágenes de las Virtudes y los Vicios.
Lo realizó de arriba a abajo utilizando la técnica al fresco, teniendo que aplicar estuco húmedo en la zona que iba a ser pintada cada jornada y retirando el sobrante, ya que no podía secarse antes de aplicar la pintura, la misma técnica que usará Miguel Ángel en la Sixtina. Probablemente Giotto se dedicara a las figuras principales, dejando los personajes secundarios a sus ayudantes, de no ser así no hubiera podido realizar semejante obra en tan poco tiempo.

ESCENAS DE LA VIDA DE SAN JOAQUÍN
1. "Expulsión de San Joaquín del Templo" Joaquín es expulsado del templo en el que se educó desde niño, los rostros del sacerdote y del santo expresan los sentimientos en ésta situación. Su sacrificio es rechazado al ser anciano y no tener hijos, lo que era una auténtica maldición en Israel.
2. "San Joaquín entre los pastores" muestra a un entristecido e introspectivo Joaquín que llega al campamento de los pastores. Giotto muestra de manera magistral el estado de ánimo del santo.
3. "La Anunciación a Santa Ana" que aparece en postura orante mientras escucha de boca del ángel que asoma por la ventana abierta el anuncio del nacimiento de una hija, María. Giotto utiliza aquí su sistema de realizar conjuntamente interiores y exteriores, donde una mujer aparece tejiendo.
4. "La ofrenda de San Joaquín" ubicada en un espacio abierto Joaquín aparece de rodillas escuchando al ángel que le comunica que su ofrenda ha sido aceptada, sobre ellos surge del cielo la mano de Dios bendiciéndole.
5. "El sueño de San Joaquín" que aparece dormido a la puerta de una cabaña a los pies de un monte. Dos pastores asisten a la escena en la que un ángel anuncia a Joaquín su próxima paternidad. Las dos figuras convergen en la misma diagonal, lo que nos hace entender que se trata de un diálogo entre las dos figuras. Tanto el paisaje como los animales son casi infantiles, no así las figuras, realizadas con gran volumen y tratamiento detallista.
6. "Encuentro en la Puerta Dorada", muestra el encuentro entre San Joaquín y Santa Ana, escena en la que Giotto rompe la ley del marco al cortar la imagen del pastor que acompaña a San Joaquín. Los dos rostros se confunden en un beso, expresado con gran ternura por parte del artista. Al mismo tiempo juega con el movimiento expresado en el fluir de mujeres que forman la corte de Ana, pero lo hace con maestría para que las miradas se dirijan a la pareja protagonista de la escena.


ESCENAS DE LA VIDA DE LA VIRGEN, se encuentran en el muro opuesto al que muestra las escenas de la vida de San Joaquín.

7. "Nacimiento de la Virgen" tiene lugar en el mismo enclave en el que tuvo lugar la anunciación a Santa Ana. Se reflejan en el fresco varias escenas diferentes: la comadrona entregando a Santa Ana a su hija recién nacida. A los pies de esta escena Giotto sitúa otra en la que Santa Ana aparece alimentando a su hija. Como gusta hacer al autor, combina escenas de interior y exterior.



8. "La Presentación de la Virgen en el Templo" nos muestra el mismo marco arquitectónico del templo que aparecen en las escenas de San Joaquín. Los apócrifos cuentan que María fue entregada a Dios por sus padres y dedicada a Él, por ello se educará en el mismo templo.



9. "Las varas llegan al templo" Habiendo sido educada en el Templo, María debía casarse con un hombre elegido por el propio Dios mediante un milagro. Los hombres solteros acuden al templo a dejar sus varas, Dios hará florecer la de el hombre elegido por Él para María. El Sumo Sacerdote recoge las varas mientras que en el extremo izquierdo José se mantiene dubitativo ya que se considera demasiado anciano para María tal y como cuentan los evangelios apócrifos.



10. "Oración de los pretendientes", el grupo de hombres y sacerdotes oran de rodillas ante el altar en el que se han colocado las varas de cada pretendiente con la finalidad de que Dios obre el milagro de elegir quién habria de desposar con María. De la zona de la bóveda de horno del templo sale la mano de Dios, que hará florecer la vara de José.



11. "Desposorios de la Virgen" que se producen a la entrada del templo que ya ha aparecido en las escenas anteriores. El sacerdote acerca las manos de los dos contrayentes de manera suave, mientras que San José hace el gesto de poner el anillo en el dedo de María, que aperece llevando su mano al vientre indicando su inminente embarazo.



12. "La procesión de la boda" María se dirige a pie junto con sus acompañantes y familiares a la casa de José, donde es recibida por músicos. Su manera de caminar agarrándose el manto parece anunciar su próximo embarazo. La palma que aparece asomando por la ventana de la casa simboliza el próximo nacimiento del Salvador. La misma ventana aparecerá de nuevo en la escena de la Anunciación.



13. "Dios envía al Arcángel Gabriel a la Virgen" decora la parte alta del arco que abre paso al coro de la Capilla, a sus lados se encuentra la escena de la Anunciación que analizaremos más abajo. Dios Padre aparece entronizado rodeado de la corte de ángeles y hablando con Gabriel. La imagen de Dios aparece frontal, hierática, con gran majestuosidad y luminosidad que subrayan su omnipotencia. Al observarla vemos que algo la diferencia del resto del fresco, y se debe a que en realidad se trata de pintura al temple sobre madera.



14. "La Anunciación: El Ángel Gabriel enviado por Dios", situado en el lateral izquierdo del arco que abre paso al coro de la Capilla. Al igual que veremos en la representación de María, aparece de rodillas dentro de un marco arquitectónico gótico abierto y decorado con cortinajes.



15. "La Anunciación: la Virgen recibe el mensaje", aparece en el lateral derecho del arco que enmarca la zona del coro de la capilla. La representación, aunque muy dañada por la humedad, es magnífica. Muestra a María también de rodillas en el marco de una decoración arquitectónica abierta que combina formas góticas junto con cortinajes, interiores con exteriores. Aprovecha también la existencia de éste arco en la capilla para realizar de forma natural la separación entre las dos figuras al tiempo que las une en el acto de la Anunciación; recordemos que es típica en la pintura Italiana la separación artificial de las dos figuras, ya sea por una columnilla, un atril, etc. El conjunto se completa en la parte alta del arco de la capilla con la representación de Dios Padre enviando a Gabriel ya analizada que parece presidir la escena. El manto rojo de María parece anunciar la Pasión de su Hijo y su propio sufrimiento.



16. "La Visitación" María aparece acompañada por dos mujeres cuando abraza a su prima Isabel, embarazada de Juan el Bautista a las puertas de la casa que aparece recubierta de mármol. Las dos mujeres intercambian una mirada cariñosa, marcando Giotto la diferencia de edad entre las dos. Es el momento en que María entona el Magníficat. La puerta del fondo aparece abierta de manera que Giotto hace un estudio acertado de la profundidad.


"ESCENAS DE LA VIDA DE CRISTO"

17. "La Natividad" Aparece la Virgen tendida bajo un sencillo establo representado por cuatro postes de madera y una cubierta, aparece atendida por una comadrona que le entrega al Niño, dato que no encontramos en ninguno de los 4 Evangelios pero si aparece en los Apócrifos. José descansa a sus pies, entre la mula y el buey y unos carneros. Dos pastores reciben el mensaje del ángel en el extremo derecho del fresco, sus imagenes no se adaptan a la ley del marco.



18. "La Adoración de los Magos" bajo el mismo establo sencillo que no quiere quitar protagonismo a la escena, los tres Reyes hacen sus ofrendas a los pies del Niño, tras ellos aparecen camellos y pajes que no se amoldan a la ley del marco. La escena muestra gran reverencia y quietud.



19. "La Presentación de Jesús en el Templo" la imagen del Niño, realizada con gran realismo, extiende sus brazos mientras Simeón le sujeta en los suyos. Una de sus manos se dirige hacia su Madre, que al tiempo extiende sus brazos hacia Él. Las tres figuras aparecen bajo un palio sobre columnas salomónicas, las que se decía adornaban el Templo de Salomón en Jerusalén. Se trata del mismo enclave arquitectónico que aparece en la "Expulsión de Joaquín del Templo" y en la "Presentación de María en el Templo". Detrás de Simeón aparece la Profetisa Ana.



20. "Huída a Egipto" dentro de un marco paisajístico montañoso, realizado con poco realismo como es propio en Giotto, aparecen las figuras en movimiento, relacionándose entre ellas, sólo María y el Niño parecen inmóviles. Es la muestra clara del interés principal de Giotto en su pintura: la figura humana, algo que ya no abandonará a los pintores italianos.



21. "La Matanza de los Inocentes" Giotto subraya la tragedia mediante la plasmación de los cuerpos de los niños muertos amontonados en el centro de la escena. A la derecha las mujeres con gesto angustiado y a la izquierda los soldados que llevan a cabo la tarea con rapidez y violencia. El personaje que aparece asomado a la ventana del palacio es el propio rey Herodes que observa la escena sin piedad.



22. "Cristo entre los doctores del Templo" vestido con un manto rojo símbolo de Pasión, mantiene una discursión tal y como nos indica Giotto con los gestos, las miradas de los hombres se concentran en el niño. María y José se sitúan en el extremo izquierdo con el gesto de padres que acaban de enontrar al Niño perdido.



23. "El Bautismo de Cristo", la composición nos lleva a fijar nuestra atención en el eje central de la misma: la Trinidad, el cielo se abre y aparece Dios Padre del que emana la fuerza del Espíritu Santo sobre el Hijo. A la izquierda un grupo de ángeles sostiene las vestiduras de Cristo, que aparece desnudo, únicamente parece cubierto por el agua que es representada a modo de veladura, ésto permite a Giotto hacer un infantil estudio anatómico. Esta manera de mostrarnos la escena obliga a Giotto a ser poco realista a la hora de estudiar la perspectiva.



24. "Las Bodas de Caná" , Cristo, en la esquina izquierda ha convertido el agua en vino, que en ese momento está catando el maestresala. Su Madre observa la escena desde el otro lado de la mesa del banquete.



25. "La Resurrección de Lázaro", sigue el mismo esquema que empleó en la representación de ésta escena en la Basílica de Asís. El gesto de Cristo es enérgico, dándo la orden al muerto de que se levante. A sus pies las dos hermanas de Lázaro, Marta y María, que caen agradecidas, mientras el resto de los presentes muestran su asombro y en algún caso espanto. Los paisajes son poco realistas, mostrando el deseo de que las miradas se centren en los personajes principales.



26. "Entrada en Jerusalén", el centro de la escena lo ocupa Cristo sobre el asno a cuyos pies un hombre extiende su manto. Detrás de Cristo sus discípulos observan la escena y frente a ellos una multitud ante la Puerta Dorada de Jerusalén, la misma que aparecerá en "Camino del Calvario". Es llamativa la manera de representar el conjunto, mientras que Cristo parece en movimiento sobre el asno, los discípulos parecen estar totalmente estáticos.



27. "Expulsión de los mercaderes del Templo" Cristo es el centro de la representación, y con gesto violento echa a los mercaderes. Aparecen varios animales aptos para los sacrificios sueltos por la estancia, y en un detalle curioso varios niños se refugian bajo el manto de los apóstoles. En la esquina derecha los escribas hablan entre ellos buscando la manera de prender al Señor, sus miradas muestran la maldad.



28. "Judas recibe el pago por su traición" Las mismas figuras de los escribas que aparecían hablando en la escena anterior aparecen aquí convenciendo a Judas para que traicione a su Maestro. Judas lleva el saco de monedas en su mano y a sus espaldas aparece la figura del Diablo empujándole hacia el escriba.



29. "La Última Cena", todos rodean al Señor que tiene a San Juan recostado sobre su pecho. Judas aparece de espaldas y se distingue por no llevar el nimbo de santidad (aunque parece como si hubiera sido borrado), su manto es el mismo que el "El Beso de Judas".



30. "El lavatorio de los pies" De nuevo encontramos un marco arquitectónico abierto. Rodean a Cristo los apóstoles, unos con gesto de atarse las sandalias, otros portando los utensilios y la mayoría observando cómo San Pedro se opone a que Jesús lave sus pies al tiempo que éste le reprende "si no te los lavo no tienes nada conmigo". El recinto es el mismo que el de la Última Cena, pero no el mismo que el de Pentecostés. Curiosamente en esta escena los 12 llevan el nimbo de santidad.



31. "El beso de Judas" introduce numerosas figuras en la escena en cuyo centro Judas abraza a Cristo envolviéndolo completamente en su manto, mientras que una muchedumbre los rodea esgrimiendo varas y antorchas que se distribuyen de forma desordenada imprimiendo movimiento. Al mismo tiempo en el extremo izquierdo, Pedro corta la oreja de uno de los guardias. La mayoría de los que rodean la escena miran hacia los personajes centrales, Judas parece abalanzarse con toda su fuerza sobre Cristo con una mirada maléfica, mientras el Señor se mantiene sereno.



32. "Cristo ante Caifás", escena de interior, que muestra a Jesucristo en el centro izquierda recibiendo la bofetada del guardia del templo, mientras que frente a Él aparece Caifás sentado rasgándose las vestiduras.



33. "La Flagelación". Cristo aparece en el lateral izquierdo sentado con gesto introspectivo y entregado mientras recibe los insultos, burlas, salibazos y golpes de un grupo de hombres. Viste un manto real, dorado con decoración de piedras preciosas, lo que contrasta con la situación real del momento. En el extremo derecho Pilatos discute la situación con un grupo de hombres.



34. "Camino del Calvario", Cristo avanza con la cruz sobre sus hombros hacia el Calvario, Giotto represneta la Puerta Dorada tras de Él. María observa la escena en la esquina izquierda, aparenta como si fuera empujada lejos de su Hijo mientras que otros golpean la espalda del Señor. El rostro de Jesús muestra su soledad y desolación durante este trayecto. Giotto rompe con la ley del marco al dejar figuras truncadas en los extremos.



35. "La Crucifixión", la imagen de Cristo en la cruz divide en dos los grupos de figuras. A sus pies se encuentra María Magdalena a quien el manto se le ha caido a los pies dejando al descubierto una larga melena, mientras que el grupo de la izquierda muestra a María la Madre de Jesús sostenida por Juan y una mujer. Al otro lado de la Cruz los soldados se echan a suertes las vestiduras del Señor, entre ellos coloca a uno con el nimbo de santidad, probablemente aquel que reconocerá más tarde que Jesús es el Hijo de Dios. El cielo aparece lleno de ángeles que observan la escena alterados, sus cuerpos parecen emerger de las nubes. La representación de Cristo sigue los mismos cánones que utiliza Giotto a la hora de realizar sus Crucificados, con un paño de pureza que llega a las rodillas y transparente, lo que le permite hacer un suave estudio del desnudo siempre dentro de la exigencia de respeto ante la imagen de Cristo.



36. "La Lamentación sobre Cristo muerto" muestra con los gestos de las figuras el drama de la escena. María aparece abrazando a su Hijo mientras la Magdalena toma sus pies, esta manera de representar la escena se generalizará en el Arte. El gesto de María es doloroso pero sereno frente a las actitudes de otras figuras de la escena, más dramáticas, al tiempo que sitúa otras, como las del extremo derecho, que asisten sin alterarse. El paisaje es acartonado y poco realista, el cielo tiene diferentes tonalidades y de nuevo aparece lleno de ángeles que presencian la escena.



37. "Noli me tangere", muestra a Cristo Resucitado encontrandose con la Magdalena junto a la tumba. Cristo dice a María Magdalena que no le toque (noli me tangere) porque aún no ha subido al Padre. Frente al estatismo de las figuras de los ángeles y los soldados, la imagen de Jesucristo muestra movimiento, tanto por los gestos como por la badera que porta en las manos.



38. "La Ascensión del Señor", curiosamente en esta escena aparece la Madre de Jesús, que en la Escritura no se especifica que estuviera presente.



39. "Pentecostés" realizada en un marco gótico abierto, en el que distribuye las figuras de los apóstoles sin incluir la imagen de María la Virgen que en la Escritura si aparece como presente en este momento. La efusión del Espíritu Santo se refleja como pequeños rayos que se posan sobre las cabezas de los presentes, no como lenguas de fuego, que es la forma tradicional de representarlo. Los rostros reflejan sorpresa y arrebato.



"LAS SIETE VIRTUDES", situadas en la parte baja del muro frente a los siete vicios, están realizadas al igual que estas en tonos monócromos, imitando las formas de esculturas de mármol. Simulan imágenes dentro de nichos y son un modelo de expresividad y simbolismo. Utiliza figuras femeninas para representar la mayoría de Vicios y Virtudes, excepto para la Infidelidad y la Injusticia, para las que usa figuras masculinas.

40. La Prudencia aparece sentada tras un escritorio, con una pluma en una mano la otra sostiene un espejo en el que se está mirando. El espejo es el símbolo del conocimiento de uno mismo.



41. La Fortaleza es representada con la imagen de una mujer fornida sobre un fondo oscuro, lleva un escudo y una vara en posición defensiva.



42. La Templanza es una mujer que aparece de forma tranquila enrollando un lazo alrededor de la empuñadura de una espada.


43. La Justicia, al igual que la representación de la Injusticia situada frente a ella, es de mayor tamaño que las otras representaciones, ocupando ambas la parte central de los muros laterales de la Capilla. Se trata de una mujer entronizada sobre un trono gótico, sostiene la imagen del castigo y la clemencia en sus manos. En la zona del banco se representan escenas de paz y armonía que son el fruto de su reinado.


44. La Fe lleva en sus manos una Cruz y un pergamino. Es, de entre los Vicios y Virtudes la que muestra mayor frontalidad, inexpresividad y hieratismo. Quizá Giotto quiso simbolizar la solidez de la fe que no se altera ante las pruebas.



45. La Caridad es una mujer que porta una cesta de frutas en una mano y con la otra reibe un corazón que le da Dios Padre.



46. La Esperanza, representada como una mujer alada que recibe una corona de Dios Padre.



"LOS SIETE VICIOS" Representados frente a las virtudes. Con tonos monócromos y mucha expresividad.

47. La desesperación aparece representada en su consecuencia extrema: el suicidio. Se trata de una mujer que se ahorca y un demonio aparece llevándose su alma.



48. La envidia es una mujer anciana y fea de grandes orejas, de cuya boca sale una serpiente que se enrosca en su cabeza. Lleva un saco de dinero en una mano y tiene sus pies ardiendo en el fuego de los celos.



49. La infidelidad está representada como un hombre que mantiene un ídolo en su mano, es por lo tanto la representación de la infidelidad al seguimiento de la Verdad que es Jesucristo.



50. La Injusticia, aparece representada por una figura masculina, es la que ocupa la parte central del muro frente a la de la Justicia, y ambas están realizadas en mayor tamaño que el resto. El hombre aparece estático, con una frialdad notoria, situado sobre varias representaciones de injusticia y abuso.



51. La Ira es representada por una mujer con el rostro alterado que rasga sus vestiduras llena de rabia. No hay sinembargo interés alguno en el estudio anatómico del desnudo, lo que interesa a Giotto es el rostro y su expresión.



52. La inconstancia. La representa como una mujer sentada sobre una gran rueda que gira sobre un suelo resbaladizo e inclinado. La mujer intenta mantener el equilibrio en esta situación caótica. Giotto representa de manera magistral para su época el movimiento y la inestabilidad, con el manto que vuela y el gesto angustiado de la mujer.



53. La estupidez o la locura. Representada por una figura con una tiara de plumas y cola de pavo real que porta un garrote.



"El Juicio Final", Se encuentra en el muro occidental a los pies de la capilla, tal y como era tradicional en esta época. Se trata de una representación grandiosa, cuajada de figuras, que Giotto ordena en una composición clara y ordenada en franjas superpuestas: la separación la marca Cristo en el centro y los doce apóstoles alineados a los dos lados, sobre ellos la corte celestial y bajo ellos el mundo de los vivos y los muertos dividido en salvos y condenados.



La escena aparece presidida justo en el centro por Cristo en Majestad, como Juez Supremo, sobre un trono sostenido por ángeles y envuelto en la almendra mística o mandorla con los colores del Arco Iris. El fondo de la representación de Cristo es dorado y viste el manto rojo de la Pasión que se abre para mostrar las llagas.



Los extremos superiores del fresco muestra a dos ángeles que parecen enrollar la escena y tras ella aparece la imagen de la Jerusalén Celestial de la que habla el Apocalipsis.



Los doce apóstoles aparecen sentados rodeando a Cristo dispuestos a juzgar a las doce tribus de Israel. Sobre ellos el coro de los Santos que ya en el Cielo observan la escena.



A la derecha de Cristo (izquierda del espectador), sitúa a los salvos, entre los que podemos ver gentes de iglesia y laicos, hombres y mujeres, que son acompañados en su ascenso al Cielo por ángeles. Las figuras de perfil aparecen diferenciadas. Por debajo aparecen las tumbas abiertas de las que salen los cuerpos de los difuntos que resucitan en el día del Juicio.



Enrico Scrovegni ofrece la construción de la Iglesia a las tres Marías, se trata de un retrato del donante que aparece entre los salvos en el Juicio Final, estando aún en vida cuando se realizo el fresco. Giotto representa a Enrico con vestiduras sencillas, indicando penitencia. Un clérigo sostiene la representación real de la capilla en sus brazos.



Para la representación del infierno (a la derecha del espectador, y en la mano izquierda de Cristo), Giotto utiliza colores sombríos, mezclando negro y ocre para simbolizar la oscuridad y el fuego eterno. Las figuras se amontonan desnudas, con un desnudo casi infantil y nada erótico, lo que muestra el poco interés de la época por el estudio del cuerpo que aún se identificaba con el pecado. Las representa sufrientes, martirizadas por monstruosos demonios con piel de lobo y formas de dragón.


El Diablo, príncipe de las tinieblas aparece representado como un monstruoso dragón entronizado que se alimenta de los condenados.



Toda la estancia aparece decorada, y entre las escenas coloca tiras decorativas con pequeñas representaciones del Antiguo y Nuevo Testamento, santos y detalles como el del rito de la circuncisión.



PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL TRECCENTO: GIOTTO DI BONDONE (IV)

FRESCOS DE LA BASÍLICA DE LA SANTA CROCE en Florencia (1320, 1325) . Concretamente en las capillas Peruzzi y Bardi. Las pinturas las realizará desde 1320 hasta el final de su vida. Hay noticias de que llegó a realizar pinturas para 4 capillas de la Basílica, pero sólo han llegado las de dos de ellas: la Capilla Peruzzi y la Capilla Bardi. Los encargos los realizaban las familias titulares de cada capilla que utilizaban como lugar de enterramiento, y que a su vez habían colaborado en la construcción de la Basílica.



Giotto muestra ya mayor madurez que en el caso de los frescos de Asís, las figuras siguen siendo de gran volumen y monumentales, pero hay una mayor relación entre ellas, movimiento y los rostros muestran más expresividad. Sigue gustando de las tonalidades pastel. Lo triste es que éstas pinturas están muy deterioradas, aunque en éstos días se procede a su restauración.
Capilla Peruzzi (1320), se encuentra en el transepto derecho, y es la segunda capilla. Mandada realizar por la adinerada famila Peruzzi, que se dedicaban a la banca en Florencia. Está dedicada a los dos santos Juanes: San Juan Bautista y San Juan Evangelista, ya que Giovanni es el nombre de los principales representantes de la familia Peruzzi cuya identificación es con San Juan Evangelista. La aparición de imágenes de San Juan Bautista se debe a que es el santo patrono de Florencia y al mismo tiempo era el santo al que se encomendó San Francisco de Asís, cuya orden regentaba la Basílica de la Santa Croce. Se trata por lo tanto de una identificación de la familia Peruzzi con la ciudad de Florencia.
El muro izquierdo muestra imágenes de la Vida de San Juan Bautista, y coincide con el lateral derecho de la capilla Bardi, que contiene imágenes de la vida de San Francisco.
"La anunciación a Zacarías", que decora la luneta superior del muro dedicado a la vida de San Juan Bautista. Zacarías se sorprende frente al ángel que le anuncia el nacimiento de su hijo Juan. Los grupos de personas que rodean la escena parecen ajenas al acontecimiento. La construcción arquitectónica en éste caso no se adapta al marco, a la forma redondeada de la luneta, por lo que aparece truncada en su parte superior.


"Nacimiento de San Juan Bautista", muestra dos escenas, a la izquierda Zacarías apunta sobre una tabla el nombre del niño, su hijo, que un grupo de mujeres le está presentando. A la izquierda aparece Santa Isabel, la madre del Bautista, durante el parto mientras es atendida por un grupo de mujeres.




"Muerte de San Juan Bautista", muestra a Herodes observando el baile de Salomé durante un banquete al tiempo que un guardia le muestra la cabeza del bautista sobre una bandeja, el extremo derecho aparece la cabeza del bautista siendo entregada por Salomé a su madre. La pintura está muy deteriorada, habiéndose perdido la mayoría de los rostros.


El muro derecho muestra imágenes de la vida de San Juan Evangelista:


"San Juan Evangelista en la Isla de Patmos" pintura que cubre la luneta del muro dedicado a San Juan Evangelista. Muestra al santo plácidamente descansando en el centro, absorto en sus visiones interiores, que coinciden con lo narrado en el Apocalipsis. En la parte alta aparece Cristo el Cordero de Dios como Rey del Universo y Juez Supremo, a su derecha la representación del Dragón que quiere apoderarse del niño que va a nacer de la Mujer en cinta. En los extremos inferiores aparecen imágenes de ángeles.



"Resurrección de la creyente Drusiana", escena que sucedió fuera de la muralla de Éfeso. La imagen central es la de la mujer que se eleva sobre su lecho. A su alrededor vemos, en el lado izquierdo a San Juan Evangelista con su séquito, y a la derecha los acompañantes de la mujer en su procesión funeraria.




"La Ascensión de San Juan Bautista", muestra la escena en un marco arquitectónico en el que sitúa numerosas figuras atónitas ante la tumba abierta de la que emerge el santo que asciende hacia el Cielo para tomar los brazos de Cristo del que emergen rayos dorados y que aparece rodeado del ejército celeste. Los ojos de Jesucristo y los del Evangelista se encuentran dándo a la representación un hondo significado místico.




"Capilla Bardi" (1325) Situada en el lateral izquierdo del transepto y contigua a la Capilla Peruzzi, al igual que en ésta, distribuye las pinturas en bandas horizontales llenando toda la estancia. Toda la narración gira alrededor de la vida de San Francisco.
"Estigmatización de San Francisco", escena situada sobre la entrada de la capilla. Es la escena cumbre de la vida del santo, representa su total identificación con Jesucristo. Cristo sobrevuela la imagen del santo, representado de forma monumental frente al tamaño del Señor, con los brazos en cruz y enmarcados con alas de ángel. De las heridas de Cristo salen rayos que marcan los estigmas del santo en manos, pies y costado. El santo aparece con un gesto asustado ante la presencia del Redentor.


"Renuncia a los bienes del mundo", situada en la luneta superior del muro izquierdo de la capilla.
Sobre un fondo arquitectónico muestra la escena al aire libre de Francisco desnudo bajo la capa del obispo después de renunciar a los bienes del mundo frente a su enfadado padre, al que ha entregado sus ropas.




"Aparición en Arles", situada en mitad del muro izquierdo de la capilla. Representa la aparición de San Francisco en Arles mientras que el Hermano Agustín predicaba para confirmar su predicación. El marco arquitectónico abierto no nos muestra goticismo, sino clasicismo.




"Muerte y Ascensión de San Francisco", situada en la zona baja del muro izquierdo de la capilla. En un marco arquitectónico abierto muestra la escena de la muerte del santo que yace en el centro rodeado de gran cantidad de sus monjes. Sobre la escena aparece un grupo de ángeles que toma el alma del difunto para llevarla al cielo. Un grupo de nobles asiste a la escena mientras que los monjes besan los estigmas del santo.


"Confirmación de la Regla". Situada en la luneta alta del muro derecho de la capilla. De nuevo la composición maestra de Giotto nos sitúa un escenario arquitectónico, muy detallista por la decoración de los muros, abierto sobre un fondo neutro. El papa Honorio III confirma la regla franciscana ante San Francisco y un grupo de sus monjes.




"San Francisco ante el Sultán", sitúada en la zona media del muro derecho. Giotto muestra su maestría en la distribución y orden de los espacios. Con la imagen central del Sultán entronizado, Melek el Kamel, nieto de Saladino. Francisco le explicó que no los enviaba nadie, ni querían pasarse al Islám: "Somos embajadores de nuestro Señor Jesucristo -le dijo- y traemos un mensaje de su parte, para ti y tu pueblo: que creáis en el Evangelio". También le explicó que, por el bien de su alma, estaba dispuesto a demostrarle, en presencia de los sabios de su reino, que su religión era falsa, no con argumentos bíblicos (pues no creían en las Escrituras), ni racionales (pues la fe está muy por encima de la razón), sino entrando él y sus jefes religiosos en una gran hoguera. "Y si me quemo -terminó diciendo- atribúyelo a mis pecados, pero si no, será señal de que tu religión es falsa, y tú te harás cristiano y creerás en Cristo, fuerza y sabiduría de Dios y Señor y Salvador de todos". Al oír esto, algunos jefes religiosos musulmanes allí presentes se escabulleron enseguida, alarmados, haciendo sonreír al rey, que respondió: "No puedo hacer esto, mi gente me mataría a pedradas". Giotto sitúa en éste fresco rostros de gentes de color y de diferentes razas, lo que indica que los conocía porque estaban presentes en la sociedad florentina.




Visión de la Ascensión de San Francisco. Muy deteriorada.

Entre las pinturas sitúa un retrato de Santa Clara. Enmarcada en un arco apuntado polilobulado. la santa es representada con un retrato frontal y portando una azucena símbolo de pureza.

PINTURA ITALIANA DEL TRECCENTO: SIMONE MARTINI

Simone Martini (Siena 1285?- Avignon, Francia 1344), discipulo de El Duccio, se le considera fundador de la Escuela Sienesa. Recibe mucha influencia florentina, ya que conoció a El Giotto, y crea un estilo propio que marcará el estilo de muchos pintores renacentistas.

No estudia tanto el volumen como El Giotto, su estilo es más estilizado y delicado, en ocasiones muy amanerado. Su maestría reside en el uso del color, combinado de forma suave, lo que utiliza para expresar el movimiento y la expresividad; los fondos son en ocasiones menos trabajados, utilizando mucho el pan de oro.

En sus cuadros religiosos utiliza mucho los elementos simbólicos, como por ejemplo la imagen de las azucenas que indican pureza, etc.

Sus imágenes se inspiran en el clasicismo griego y en la pintura de estilo greco-bizantino.

Estudia el espacio con perspectiva inversa y lineal.

Utiliza el temple sobre tabla y realiza también pintura al fresco e ilustra obras literarias.

"Virgen y el Niño" (Siena, 1308-1310). Hoy día se considera ésta obra como uno de sus trabajos iniciales por cuestiones de estilo. Formaba parte de un políptico. Se puede apreciar mucho la influencia de El Duccio en la manera de representar a la Virgen, de manera frontal, la mirada perdida dirigida al espectador, el manto,... Su relación con el niño es mediante la unión de sus manos, ya que éste dirige su mirada a la figura que debía ocupar el panel derecho, probablemente la imagen de un santo. No deja Martini de interesarse por el estudio del volumen en el cuerpo del Niño, así como del detallismo en la realización de los mantos, veladuras y de detalles como la oreja de Jesús niño.



"Madonna de la Misericordia" (Temple sobre tabla, 1310) Se atribuye a Martini pero no de forma unánime. La influencia de Duccio es clara en la manera frontal de situar a la Virgen y a las pequeñas figuras que se refugian bajo su manto. Pero el movimiento dado al manto y el incipiente estudio del espacio y la expresión lo relacionan más con Simone Martini.




"Coronación de la Virgen" (Fresco, Oratorio de San Lorenzo in Ponte, San Gimignano, 1311-1314) Atribuida recientemente a Martini la realización del rostro de la Virgen, el resto fue restaurado por Cenni di Francesco en el siglo XV. Cuenta la leyenda que un milagro impidió que el rostro de la Virgen sufriera deterioro, mientras que el resto del fresco desapareció.





"Maestá" (Sala del Mapamundi, Palazzo Pubblico de Siena, 1315), Pintura al fresco. Sigue los modelos de su maestro El Duccio que realiza también una composición con éste tema del buen y justo gobierno.




La escena central aparece rodeada de 20 medallones que muestran el del centro a Cristo bendiciendo y a éste le rodean los demás mostrando evangelistas y profetas con pequeñas conchas que llevan el escudo de armas de Siena. El estilo sigue los modelos greco-bizantinos de El Duccio. Otras, como la que vemos abajo, muestran alegorías, como la de la antigua y nueva Ley.





La representación central muestra un coro de ángeles, santos y apóstoles rodeando a la Madonna con el Niño bajo un gran palio de seda y con un fondo color azul intenso.




Las figuras se muestran en diferentes niveles con lo que Martini trata de buscar el espacio tridimensional, apoyándose en la perspectiva marcada por el palio. Rompe con la linealidad a la hora de distribuir las figuras bajo el palio, lo que da al conjunto un gran movimiento y animación.



Ya muestra su interés por el estudio del movimiento en éstas figuras pero también en el tratamiento de los ropajes de la Virgen. El estudio de los detalles del manto y del baldaquino muestra su gusto y la influencia de las miniaturas francesas.





"San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles" o "Retablo de Anjou" (1317, Nápoles). Aparece el obispo franciscano San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou como rey de Nápoles. La figura del santo aparece totalmente frontal, sin conexión visual con el rey, la mirada está de frente, de cara al espectador, como si estuviera ajeno a la acción. El rostro del rey muestra ya una individualización propia del retrato. Martini jerarquiza las figuras, el santo aparece en mucho mayor tamaño que el rey, lo que muestra le prevalencia de la Iglesia sobre el poder temporal. El santo viste la capa pluvial y lleva todos los otributos de su cargo como obispo.




El fondo es el tradicional pan de oro de la pintura gótica. Pero es en la manera de plasmar las telas donde ya vemos una evolución hacia el Renacimiento, ésta técnica era una de las especialidades de Martini, en la que es un maestro. También hay un incipiente estudio de la perspectiva en la manera de representar el suelo. La parte baja de la tabla tiene 5 representaciones de la vida del santo y sus milagros, y el marco está todo decorado con la flor de lis, símbolo de la Casa de Anjou a la que pertenece el monarca recién coronado.




"Cristo Bendiciendo" (Nápoles, 1319). Probablemente formara parte de un retablo mayor. Sigue los modelos de representación greco-bizantina.




"Políptico de Santa Catalina" (Temple sobre tabla, Museo de San Mateo, Pisa, 1319). Realizado para el Convento de Santa Catalina de Pisa. Se considera una de las obras más grandiosas e importantes de Simone Martini. Consta de 43 representaciones de apóstoles, mártires, obispos y profetas decorando todo el perímetro del retablo. El centro del retablo recoge siete elementos divididos cada uno de ellos en tres partes: la parte alta, un pequeño panel dividido en dos secciones y una tabla grande representando a un santo. También tenía un banco formado por siete paneles pequeños.





Ha habido gran cantidad de reconstrucciones posibles del retablo, pero la más probable es la siguiente: en la parte alta, rodeando la imagen de Cristo bendiciendo encontramos a David tocando el arpa, Moisés con las tablas de la Ley y a los profetas Jeremías, Isaías, Daniel y Ezequiel. Justo en el nivel por debajo encontramos a los arcángeles San Gabriel y San Miguel en el centro y a su lado los apóstoles identificados con sus nombres y portando los Evangelios. De izquierda a derecha estarían San Judas Tadeo, San Simón, San Felipe y Santiago el Menor discutiendo las escrituras. A ellos les siguen San Andrés y San Pedro. Al otro lado de los arcángeles encontramos a San Pablo, Santiago el Mayor (con la concha compostelana), San Mateo escribiendo su Evangelio, San Bartolomé, Santo Tomás y San Matías.





En el panel central Santa María Magdalena, Santo Domingo, San Juan Evangelista, la Madonna con el Niño (en la que aparece la firma del artista), San Juan Bautista, San Pedro Mártir y Santa Catalina de Alejandría. La reconstrucción del banco es más fiable, en el centro aparece la imagen de Cristo "Varón de Dolores" asistido por la Virgen María y San Marcos. A cada lado, emparejados de izquierda a derecha San Esteban y Santa Apolonia, San Jerónimo y Santa Lucía, San Gregorio y San Lucas, Tomás de Aquino (que aparece ya con el nimbo de santidad a pesar de que no fue canonizado hasta 1323) y San Agustín, Santa Inés y San Ambrosio, Santa Úrsula y San Lorenzo. Las figuras nos muestran la maestría de Martini, maestro del movimiento en su época, del color y la expresividad. Incluye numerosos detalles iconográficos y gran carga simbólica. La orden dominica aparece ampliamente representada al ser la impulsora de la realización del retablo, y con ellos sus símbolos que representan su carisma de predicadores: los libros, aparecen hasta 27 libros en el políptico. Utiliza mucho el colorido y las rudimentarias técnicas de claro-oscuro aprendidas de El Duccio, sus figuras son estilizadas y elegantes.




"Políptico de Cambridge" (Cambridge, 1320-1325). Pintado para la Iglesia de San Agustín en San Gimignano, tal y como documenta Vasari. Por años permaneció perdido pero ahora ha podido ser reconstruido en base a diferentes piezas que se encuentran en varios museos del mundo.





El panel central es "La Madona con el Niño" que se encuentra en el Wallraf-Richartz Museum de Colonia, los paneles laterales son las tres tablas que se encuentran en el Fitzwilliam Museum in Cambridge y la Santa Catalina que está en manos de un coleccionista privado italiano. Sobre la tabla central se encontraba una imagen de Cristo bendiciendo que puede ser la de Nápoles.




"Madonna y el niño con ángeles y el Salvador" (Catedral de Orvieto, 1320). Pertenecía a un políptico en el que se mostraba el martirio de un santo,




así como las tablas de Santa Catalina de Alejandría y Santa Lucía que se encuentran en Settignano, cerca de Florencia



y la de Santa Catalina del Museo de Ottawa en Canadá. La atribución a Simone Martini está en entredicho para muchos.


"Políptico de Orvieto" (Orvieto, 1321). Es una de las obras en la que mejor se ve la influencia de El Giotto. Pero el conjunto de la composición lleva a los expertos a pensar que solo la imagen de la Madonna fue realizada por Martini. Las figuras de los laterales aparecen mirando todos hacia su izquierda, mientras que la figura de Pablo dirige su mirada hacia la derecha.




"Políptico de Boston" (Isabella Stewart Gardner Museum, Boston, 1321-1325). Se ha considerado tradicionalmente que fue realizado en paralelo al de Orvieto, aunque ahora hay voces contrarias a ésta teoría.



Realizado para la Iglesia de Santa María Dei Servi de Orvieto, constaba de inco paneles: El central con la Virgen y el Niño; a cada lado, de izquierda a derecha San Pablo, Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría y San Juan Bautista enmarcados por un arco ojival trilobulado. Sobre ellos imágenes de los ángeles músicos con los símbolos de la Pasión de Cristo (la columna, el flagelo, la cruz, la corona de espinas, la lanza y la esponja). En el centro la imagen de Cristo mostrando sus llagas. Hoy día hay una opinión mayoritaria hacia la autoría completa de Simone Martini, a excepción de la figura de San Pablo sobre la que hay dudas.



"Madonna de Castiglione d'Orcia" (Siena, 1320-25). Se cree que fue realizada en paralelo con la Madonna de Lucignano d'Arbia, pero no hay firmas ni documentos que los avalen. Solo el estilo permite a los expertos atribuirlas a Martini. Algunos opinan que el autor solo realizó partes de la obra, terminándolas sus asistentes. Lo cierto es que tienen muchas cosas en común con otras Madonnas de Martini.



"Madonna y el niño de Lucignano d'Arbia" (Siena, 1320-25). Hay novedades en esta pintura con respecto a otras Madonnas de Martini: la Virgen mira hacia la derecha y el niño aparece como un bebé envuelto en pañales.





"Crucifijo" (San Casciano, Florencia, 1321-1325). Realizado para la Iglesia de la Misericordia de San Casciano Val di Pesa. Sigue los modelos góticos de realización del crucifijo, con las imágenes de la Virgen y San Juan en cada extremo de la Cruz. Cristo aparece muerto y sangra profusamente por las llagas.





"Retablo del Beato Agostino Novello" (Siena, 1324). Temple sobre tabla. La Historia del Beato Agustín era una de las más populares en Toscana, se trata de uno de esos personajes canonizados por el pueblo por llenar su fervor espiritual al estar más entroncado con sus preocupaciones y problemática. Agostino era hombre de leyes y clérigo y se convirtió en prior de los Agustinos. El retablo se encontraba en la capilla mortuoria que se encontraba en la Iglesia de San Agustín en Siena, situado sobre la tumba.



El panel central muestra a Agostino portando el nimbo de santidad a pesar de no haber sido canonizado, aparece departiendo con un ángel, escena que no aparece doumentada en ninguna de sus biografías. Rodean a esta tabla central dos laterales que a su vez muestran dos escenas diferentes cada una. Se trata de los milagros del Beato. Se trata de su intervención milagrosa en varios "accidentes" que salvaron la vida de los que lo sufrieron, en su mayoría niños. La decoración de las escenas nos muestra el urbanismo y el paisaje de Siena, para lo que el autor abusa de los colores ocres típicos de la zona. Las escenas muestran: "El niño atacado por un lobo", "El niño cayendo por el balcón", "El niño cayendo de la cuna" y "El Rabino caido del caballo".





"San Ladislao, rey de Hungría" (Altomonte, Cosenza, 1326) Temple sobre tabla. Formaba parte de lo que pudo ser un díptico encargado por el conde de Altomonte, Filippo di Sanguineto.




"San Andrés" (Metropolitan Museum, Nueva York, 1326) Perteneció a un retablo mayor con un total de 5 tablas en las que aparece una "Madonna con el niño", un "San Matías", "Santo Tomás" y "San Bartolomé" que se encuentran en la Coleción Robert Lehman del Metropolitan Museum de Nueva York. Se considera que lo realizó con su cuñado Filippo Memmi.




"Pinturas al fresco la Capilla de San Martín" (Basílica Inferior de Asís, 1326), frescos en los que representa escenas de la vida del santo. Muestra ya aspectos en los que plasma la influencia de El Giotto, con el que comparte el trabajo en Asís, pero siempre dando su toque de detallismo sienés.




"Retrato ecuestre de Giudoriccio da Fogliano" (Sala del Mapamundi, Palazzo Pubblico de Siena, 1328). Pintura al fresco. Una de las escasas muestras del retrato civil en el Arte Gótico que se generaliza en el Renacimiento. Marca un estilo que será seguido por muchos autores. Realizado para celebrar la conquista de Montemassi y Sassoforte, fue realizado en la pared opuesta a la que se encuentra su "Maestá" del Palacio Público de Siena. Algunos autores lo atribuyen a un autor posterior por la maestría en que fue realizado.




Martini da cierta ambientación al fondo de la imagen con la representación del campamento militar en tonos tostados propios del paisaje Sienés, sobre el que se impone la hierática figura de perfil del capitán a caballo. Su gusto por el detallismo se refleja de nuevo en la manera de decorar la manta que cubre el caballo y el traje de da Fogliano.




"Tríptico de la Anunciación" (temple sobre madera, para la Catedral de Siena hoy en la Galería Uffici de Florencia, 1333), realizado junto con su cuñado Filippo Memmi que realizó los ángeles de los paneles laterales, la obra principal es la de Martini, la Anunciación, considerada la obra maestra de la Escuela de Siena.



A pesar del fondo dorado, muy gótico, hay un estudio del espacio mediante la representación del suelo, que establece el espacio entre el ángel y la Virgen. El espacio se estudia también en la realización del trono de la Virgen y del libro entreabierto en sus manos. La carga simbólica aparece en las azucenas, que significan virginidad y pureza.



La forma de representar a las figuras se generalizará en el Renacimiento, es muy típico de los pintores italianos separar la figura del ángel y la de María mediante un elemento, en este caso las flores, pero en otros autores será el atril (da Vinci), o una columna, etc.


La imagen de la virgen aparece retorcida con perfil praxiteliano.




"Altar Orsini: Políptico de la Pasión" (temple sobre madera, Amberes, París y Berlín, 1333). Con dominio del pan de oro sobre el que destaca el pumaje de las alas del ángel y el manto azul de la Virgen.



Representa muy bien el estado de turbación de la Virgen ante la presencia del ángel Gabriel, que se muestra de rodillas frente a ella portando una azucena.



Las tablas que aparecen firmadas por "Simón" son las de la Crucifixión y la Deposición. No todos los expertos aceptan la atribución a Simone Martini, algunos afirman que se trata de una obra primitiva trasladada a Avignon en el momento en que el autor se trasladó a Francia, pero otros dicen que se trata de uno de sus últimos trabajos realizado para Napoleone Orsini que se encontraba en Avignon.




"La Anunciación" (repartida entre Washington, EEUU y el Hermitage en Moscú, 1333). El ángel se encuentra en Estados Unidos y la Virgen en Moscú.




"San Juan Evangelista" (Birmingham, GB, 1330-1339). Probablemente se trata de una tabla perteneciente a un políptico.




"Jesús encontrado por sus padres" (Liverpool, GB, 1342). Pequeña tabla que muestra la escena familiar del reencuentro de Jesús con sus padres tras estar "perdido y hallado en el templo". Con gran expresividad muestra la escena con realismo.




"Alegoría de Virgilio" (1344, Milán), del Codex Virgilianus. Muestra a Martini como ilustrador de obras literarias. Realizada para Petrarca, al que conoció durante su estancia en la corte papal de Avignon.




"Frescos de Notre Dame de Avignon" (1341). En muy malas condiciones, muestran a Cristo en Majestad y a la Virgen de la Humildad. En el palacio papal se conservaron los bocetos.



Su estancia en Avignon es la que marca su contacto con la pintura gótica europea, considerándole hoy día como el inspirador de la corriente pictórica del Gótico Internacional.